Contexto histórico del arte gótico


El arte gótico es un período de la Historia del Arte comprendido entre mediados del s. XII y finales del s. XV (excepto en Italia), si bien en algunos países se mantuvo hasta bien entrado el s. XVI, y que se adscribe geográficamente a Europa Occidental.

A partir del siglo XII Europa occidental asiste a un proceso generalizado que implica la superación de la etapa feudal en múltiples aspectos.

En este período, el continente europeo experimenta un crecimiento demográfico significativo, que conllevó a su vez un importante desarrollo económico basado en el crecimiento de la producción agrícola. Fue un crecimiento debido a la ampliación de las zonas de cultivo, a los nuevos sistemas de roturación y a los progresos técnicos alcanzados. Esto produjo un excedente de productos y de campesinos en los feudos señoriales, para los cuales la ciudad se convirtió en la única salida. Empieza así una etapa de interacción entre el campo y la ciudad: el primero surtía a ésta de alimentos y materias primas, mientras que la ciudad ofrecía al campo productos artesanales. Se establecen nuevas relaciones entre ambos sectores, que permitirán el paso de una economía autárquica y rural a una economía de mercado urbana.

El auge económico europeo de esta etapa se fundamentó sobre todo en la revitalización de las ciudades. Se construyeron barrios fuera de las antiguas murallas: los burgos o arrabales, donde se instalaron artesanos y comerciantes para formar un nuevo grupo de ciudadanos a los que se conoce como burgueses. El trabajo artesanal que desarrollaron se organizaba por actividades y dio lugar a los gremios o agrupaciones de artesanos. Los gremios regulaban la vida profesional del sector: fijaban los precios, las condiciones de producción y no permitían que un artesano trabajara en su oficio sin estar inscrito en el gremio correspondiente. La dinamización del comercio local favoreció la del comercio internacional, que se proyectó en dos áreas: el Mediterráneo, y la zona del Mar del Norte y del Mar Báltico. La primera se vio beneficiada por las Cruzadas y por la consiguiente expansión del mundo cristiano, que permitió la llegada a Occidente de especias, sedas y perfumes procedentes de Oriente. Por su parte, el comercio entre el Mar del Norte y el Báltico estuvo controlado por la Hansa, liga que agrupaba a las principales ciudades comerciales (Lübeck, Hamburgo, Brujas, Gante) para defender sus economías. Surgen así las primeras actividades financieras propias de una economía precapitalista. Con el comercio se pusieron en circulación importantes cantidades de moneda. Apareció la letra de cambio y se concretaron las primeras formas de asociación entre capitalistas y comerciantes que unieron sus recursos para acometer grandes empresas mercantiles.

A pesar del auge de la ciudad, en Europa seguía prevaleciendo el mundo rural sobre el urbano, la agricultura sobre el comercio y continuaba vigente la rigidez de la sociedad feudal. Sin embargo, la burguesía aportó novedades importantes a este esquema social: se consideraba libre, independiente de los señores feudales; estimaba que es sólo la riqueza la que marca la distinción de clase y que la iniciativa personal debía posibilitar el ascenso social.

En términos políticos, el período del arte gótico se correspondió con la configuración de las principales monarquías europeas, que poco a poco minaban el gran poder acumulado por la nobleza durante el Feudalismo. De este modo, se fueron prefigurando los Estados modernos en Europa, sobre todo en Francia, Inglaterra, el Sacro Imperio Romano Germánico y España (Castilla, Aragón, Navarra y Portugal). La Guerra de los Cien Años favoreció la consolidación de Francia e Inglaterra; Austria anunciaba su futuro poder ante la desintegración del Sacro Imperio Germánico; España se encaminaba hacia la unificación tras las sucesivas victorias sobre los reinos musulmanes. Los cambios acontecidos en las estructuras políticas sentaron las bases, en el siglo XV, de la aparición del Estado Moderno. Los monarcas, apoyados por la burguesía, incrementaron su poder, dominando a la nobleza. De este modo, surgieron las Cortes, Estados Generales o Parlamentos, donde se reunían los representantes de un reino por estamentos. Por su parte, las ciudades burguesas se procuraron un gobierno autónomo para mantener la independencia económica y escapar del sistema feudal. Se organizaron corporativamente con ayuntamientos y consejos municipales donde participaban artesanos y comerciantes, aunque muy pronto los puestos importantes fueron acaparados por miembros de la alta burguesía (comerciantes ricos y banqueros).

La cultura teocéntrica imperante en la Europa medieval adquirió nuevos rasgos a partir del s. XIII, pues los monjes benedictinos cedieron protagonismo a las nacientes órdenes mendicantes, como los franciscanos y los dominicos. Las órdenes mendicantes rehusaban la reclusión y la relativa comodidad monacal, comprometiéndose a mendigar el sustento mientras profundizaban en la teología, realizaban apostolado o predicaban por las calles. Las órdenes mendicantes fueron nuevas secciones del clero regular cuyo principal objetivo era la predicación en el mundo urbano. Vivían en conventos instalados en las ciudades. Las principales fueron los dominicos, fundados por Santo Domingo de Guzmán, que pronto alcanzaron gran difusión en las universidades y en los tribunales de la Inquisición, y los franciscanos, creados por San Francisco de Asís y volcados en la predicación y en la defensa de un modo de vida austero y pobre. Los monasterios cayeron a un segundo plano dejando protagonismo a las catedrales, sedes episcopales diocesanas que debieron su impulso al crecimiento de las ciudades europeas.

Finalmente, en el siglo XIII se produjo la fundación de la Universidad, creándose las más antiguas y prestigiosas de Europa (La Sorbona en París, Oxford, Cambridge, Salamanca, Bolonia…), dominadas por el pensamiento escolástico cuyo principal representante fue Santo Tomás de Aquino. Las universidades surgieron como asociaciones de profesores y alumnos que buscaban independizarse de la influencia de las escuelas episcopales.

Durante el largo periodo que abarcó, desde mediados del siglo XII hasta el siglo XV, el gótico no dejó de evolucionar. Así, el siglo XII constituye una etapa de continuidad con el románico en la que se introducen elementos nuevos como bóvedas y arcos apuntados. El siglo XIII es el periodo clásico del arte gótico, en el que éste queda plenamente definido, don la arquitectura como la principal de las artes. Durante el siglo XIV se produce una estilización de la arquitectura, mientras que la escultura y la pintura adquieren mayor autonomía con respecto a la primera. Ya en el siglo XV la decoración se convierte en la protagonista, lo que da lugar a la fase más exuberante de la arquitectura gótica. El naturalismo y la expresividad avanzan con un carácter imparable en las artes plásticas. En el siglo XVI, el gótico perdura todavía en algunos países europeos, pero las formas renacentistas se impondrán de manera progresiva hasta su total implantación.

La catedral gótica



La arquitectura gótica es eminentemente religiosa y cuenta con la catedral como tipología más representativa. Los materiales empleados en la arquitectura siguieron siendo los sillares de piedra unidos con argamasa. El período gótico está imbuido de nuevos principios estéticos que influirán decisivamente en la arquitectura. La catedral será planteada como una imagen de la Jerusalén Celestial y deberá basarse en los siguientes principios:

1) Elevación. Las catedrales góticas cuentan con un aumento en las dimensiones de la nave basado en principios estéticos como la verticalidad y la escala sobrehumana. El templo gótico provocaba un sentimiento ascético, de elevación espiritual, en los fieles. El cristiano, a través de la verticalidad y la escala sobrehumana, encontraba en la catedral gótica un camino de elevación espiritual hacia Dios.

2) Luminosidad. Mediante una serie de adelantos técnicos como el uso del arbotante, el muro de la catedral perdió la función de macizo soporte que había desempeñado en el románico. Por ello fue posible la apertura de grandes vanos en el muro en el período gótico, concretamente de vidrieras policromadas que inundaron el espacio de la catedral de una luz y claridad que pretendía ser símbolo de luz de Dios.






Los nuevos principios de elevación y luminosidad de la catedral gótica no habrían podido realizarse sin la aparición de nuevos y decisivos elementos constructivos, sistematizados por autores como Paul Frankl y Viollet-le-Duc, que han contemplado la lógica constructiva del gótico como la esencia fundamental de este estilo:

a) Arco apuntado u ojival. El arco apuntado refuerza la sensación estética de verticalidad en la catedral, ejerce menos empujes laterales que el arco de medio punto y por tanto, posee una mayor ligereza y dinamismo que éste, aligerando el peso de la construcción sobre los elementos sustentantes.

b) Bóveda de crucería. Surge del cruce diagonal de arcos apuntados. Cuenta con nervios (arcos cruzados diagonalmente que engendran la bóveda) y paños o elementos (espacios ubicados entre los nervios y completados también con sillares de piedra). Según el número de nervios con el que cuente la bóveda se denomina cuatripartita (4 nervios), sexpartita (6 nervios), de terceletes (crea complejas formas geométricas) y estrellada (decoración estrellada). Los tramos de la bóveda de crucería iban jalonados por arcos fajones ojivales.

c) Elementos novedosos en el contrarresto de los empujes. Los empujes ejercidos por la bóveda de crucería eran contrarrestados mediante pilares cruciformes en la nave que los conducían hacia contrafuertes situados en el exterior del templo. Sin embargo, aparecieron en el gótico dos elementos fundamentales para el soporte del edificio: los arbotantes, arcos que transmitían los empujes laterales de la bóveda de crucería hacia los contrafuertes, permitiendo una mayor iluminación de la nave de la iglesia; y los pináculos, un elemento decorativo de forma prismática o cónica situado en la parte superior de los contrafuertes, que ejercía un empuje vertical sobre el contrafuerte para contrarrestar el empuje oblicuo ejercido por los arbotantes.

La decoración gótica nace después de la reacción cisterciense. Por un lado hay que tener en cuenta los temas geométricos, que serán los preferidos; surgen del arco ojival por la combinación o por la combinación de curvas de uno o varios centros. En el siglo XV la utilización ornamental del arco conopial con su doble curva, abrió una nueva etapa. La decoración de carácter vegetal nace al calor de las predicaciones de San Francisco de Asís, que propició que los decoradores descubriesen la belleza natural de las plantas. Las preferidas son la hiedra, la vid, el roble, el trébol y el cardo. Durante los últimos tiempos se puso de moda el tronco erizado de nudos y cortezas rugosas y las flores del cardo y la granada. Estas decoraciones se concentran en las fachadas, puertas, ventanales y claustros.

La catedral gótica es un edificio de planta longitudinal de tres o cinco naves flanqueadas por capillas. Las capillas solían servir para enterramiento de la nobleza o de los miembros de gremios y cofradías de la ciudad. Este modelo de planta procede del templo románico de peregrinación de origen francés, pero con modificaciones, sobre todo en el crucero. El crucero se situó en la catedral gótica en la mitad de la nave longitudinal, creando una inmensa cabecera que había ganado en dimensiones con respecto a la época románica. El aumento de la cabecera se explica por el auge vivido en la época gótica de los cabildos catedralicios, cuyos miembros poblaban el espacio del presbiterio. La cabecera de la catedral se organizaba mediante un presbiterio semicircular rodeado por un deambulatorio o girola al que se abrían capillas absidiales.

El alzado de la catedral gótica cuenta con una nave central más alta que las laterales, articulada mediante pilares cruciformes entre los que se sitúan los siguientes elementos distribuidos en pisos:

-Un primer piso compuesto de arcos formeros ojivales.

-Un segundo piso en el que se sitúa el triforio, una estrecha galería abierta a la nave principal de la catedral y que viene a sustituir la amplia tribuna propia de las iglesias románicas.

-Un tercer piso compuesto por el claristorio o cuerpo de vidrieras ojivales, que con su infinidad de vidrios policromados iluminaban la nave central.

La fachada también fue un elemento importante en las catedrales góticas. Contaron con un amplio desarrollo en la catedral tanto la fachada principal o de acceso al templo como las situadas en los dos lados del transepto. La fachada de la catedral gótica consta de tres o cinco portadas ojivales, decoradas abundantemente con relieves y esculturas, enmarcadas por gabletes o molduras angulosas que se sitúan sobre los arcos de las portadas. Sobre la portada se suele situar el rosetón, un monumental vano circular calado y decorado con vidrieras de gran espectacularidad. La fachada está flanqueada normalmente por torres rematadas por chapiteles o cuerpos piramidales, que cuando adquieren una gran verticalidad y ligereza se denominan agujas.

Entre las tipologías civiles destacan los hospitales con alargadas salas que permiten la vigilancia de los enfermos, localizándose en uno de los extremos el altar. Además, se perfecciona el castillo, que se rodea por varios recintos amurallados. El señor habitaba la torre del homenaje, mientras que los sirvientes y soldados poblaban las viviendas del patio de armas. El desarrollo de la ciudad llevó a la creación en época gótica de importantes tipologías civiles como los palacios urbanos de la nobleza y la burguesía, y otras de carácter oficial como ayuntamientos y lonjas o mercados. La arquitectura civil usó numerosos elementos estructurales y ornamentales de la arquitectura religiosa.



El gótico es un estilo artístico que nació en Francia a mediados del siglo XII con la reforma de la abadía de Saint-Denis emprendida por el abad Suger hacia 1140. En la segunda mitad del siglo XII, en Francia se construyeron importantes catedrales góticas como Laon y Saint-Denis de París. El esplendor del estilo gótico lo encontramos en el siglo XIII con el llamado "gótico clásico" francés, época en la que se levantaron las imponentes catedrales de Chartres, Reims y Amiens. A finales del siglo XIII, la arquitectura gótica francesa conoció el momento de máxima desmaterialización del muro, con el "gótico radiante" de la Sainte-Chapelle de París. En los siglos XIV y XV la actividad constructivo decayó como consecuencia de la crisis bajomedieval, aunque se realizaron reformas parciales de obras como la catedral de Rouen, en el decorativista estilo flamígero.





En España la arquitectura gótica se desarrollará plenamente en el siglo XIII en la Corona de Castilla aunque contó con un importante precedente en la arquitectura cisterciense de finales del siglo XII. En Castilla, como reflejo del notable impulso territorial experimentado y del poder de la Iglesia, se levantaron las catedrales de Burgos, Toledo y León, en las que las formas francesas se enriquecían con aportaciones autóctonas venidas sobre todo del ámbito mudéjar. En la Corona de Aragón el gótico se desarrolló plenamente durante el siglo XIV, aunque con unas mayores conexiones con la arquitectura gótica italiana, con una mayor preferencia por el muro y los espacios unitarios y por la planta salón. Ejemplos de este momento fueron las catedrales de Barcelona, Gerona y Palma de Mallorca, así como la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona. En el sgilo XV, el gótico entró en una dinámica decorativista o flamígera que dio lugar a monumentos destacados como la catedral de Sevilla, a la vez que se adhirieron imporantes capillas nobiliarias a los conjuntos catedralicios como la capilla de los Vélez de la catedral de Murcia.


El gótico también contó con ejemplos notables tanto en Italia, como en Alemania e Inglaterra.


Comentarios de obras de arte



Planta de catedral gótica


Planta catedral gótica.png


La lámina a comentar se corresponde con la planta de una catedral gótica, estilo artístico que se desarrolló en Europa occidental desde mediados del siglo XII hasta finales del siglo XV en la mayoría de países.

La catedral gótica es un edificio de planta longitudinal de tres o cinco naves flanqueadas por capillas. Las capillas solían servir para enterramiento de la nobleza o de los miembros de gremios y cofradías de la ciudad. Este modelo de planta procede del templo románico de peregrinación de origen francés, pero con modificaciones, sobre todo en el crucero. El crucero se situó en la catedral gótica en la mitad de la nave longitudinal, creando una inmensa cabecera que había ganado en dimensiones con respecto a la época románica. El aumento de la cabecera se explica por el auge vivido en la época gótica de los cabildos catedralicios, cuyos miembros poblaban el espacio del presbiterio. La cabecera de la catedral se organizaba mediante un presbiterio semicircular rodeado por un deambulatorio o girola al que se abrían capillas absidiales.

Alzado gótico

Esquema de una catedral gótica.png

La lámina que observamos se corresponde con el alzado de una catedral gótica, estilo artístico que se desarrolló en Europa occidental desde mediados del siglo XII hasta finales del siglo XV en la mayoría de países europeos.

La arquitectura gótica es eminentemente religiosa y cuenta con la catedral como tipología más representativa. Los materiales empleados en la arquitectura siguieron siendo los sillares de piedra unidos con argamasa. El período gótico está imbuido de nuevos principios estéticos que influirán decisivamente en la arquitectura. La catedral será planteada como una imagen de la Jerusalén Celestial y deberá basarse en los siguientes principios:

1) Elevación. Las catedrales góticas cuentan con un aumento en las dimensiones de la nave basado en principios estéticos como la verticalidad y la escala sobrehumana. El templo gótico provocaba un sentimiento ascético, de elevación espiritual, en los fieles. El cristiano, a través de la verticalidad y la escala sobrehumana, encontraba en la catedral gótica un camino de elevación espiritual hacia Dios.


2) Luminosidad. Mediante una serie de adelantos técnicos como el uso del arbotante, el muro de la catedral perdió la función de macizo soporte que había desempeñado en el románico. Por ello fue posible la apertura de grandes vanos en el muro en el período gótico, concretamente de vidrieras policromadas que inundaron el espacio de la catedral de una luz y claridad que pretendía ser símbolo de luz de Dios.

Los nuevos principios de elevación y luminosidad de la catedral gótica no habrían podido realizarse sin la aparición de nuevos y decisivos elementos constructivos, sistematizados por autores como Paul Frankl y Viollet-le-Duc, que han contemplado la lógica constructiva del gótico como la esencia fundamental de este estilo:
a) Arco apuntado u ojival. El arco apuntado refuerza la sensación estética de verticalidad en la catedral, ejerce menos empujes laterales que el arco de medio punto y por tanto, posee una mayor ligereza y dinamismo que éste, aligerando el peso de la construcción sobre los elementos sustentantes.
b) Bóveda de crucería. Surge del cruce diagonal de arcos apuntados. Cuenta con nervios (arcos cruzados diagonalmente que engendran la bóveda) y paños o elementos (espacios ubicados entre los nervios y completados también con sillares de piedra). Según el número de nervios con el que cuente la bóveda se denomina cuatripartita (4 nervios), sexpartita (6 nervios), de terceletes (crea complejas formas geométricas) y estrellada (decoración estrellada). Los tramos de la bóveda de crucería iban jalonados por arcos fajones ojivales.
c) Elementos novedosos en el contrarresto de los empujes. Los empujes ejercidos por la bóveda de crucería eran contrarrestados mediante pilares cruciformes en la nave que los conducían hacia contrafuertes situados en el exterior del templo. Sin embargo, aparecieron en el gótico dos elementos fundamentales para el soporte del edificio: los arbotantes, arcos que transmitían los empujes laterales de la bóveda de crucería hacia los contrafuertes, permitiendo una mayor iluminación de la nave de la iglesia; y los pináculos, un elemento decorativo de forma prismática o cónica situado en la parte superior de los contrafuertes, que ejercía un empuje vertical sobre el contrafuerte para contrarrestar el empuje oblicuo ejercido por los arbotantes.
El alzado de la catedral gótica cuenta con una nave central más alta que las laterales, articulada mediante pilares cruciformes entre los que se sitúan los siguientes elementos distribuidos en pisos:
-Un primer piso compuesto de arcos formeros ojivales.
-Un segundo piso en el que se sitúa el triforio, una estrecha galería abierta a la nave principal de la catedral y que viene a sustituir la amplia tribuna propia de las iglesias románicas.
-Un tercer piso compuesto por el claristorio o cuerpo de vidrieras ojivales, que con su infinidad de vidrios policromados iluminaban la nave central.


Catedral de León

Caetdral de León.jpg
La catedral de León es una obra arquitectónica construida en estilo gótico durante el siglo XIII. Las obras del templo debieron iniciarse hacia 1254 y en lo sustancial estaban ya concluidas en torno al año 1285, un plazo inusitadamente breve para la construcción de una catedral gótica. En ella trabajaron, según las fuentes, el Maestro Simón, el Maestro Enrique y Juan Pérez.
La catedral de León posee una característica que la singulariza entre todas las catedrales del gótico hispánico: su concepción sigue bien de cerca los modelos del gótico francés, de ese estilo radiante que alcanza en la Santa Capilla de París su máxima expresión y cuya mayor obsesión es desmaterializar la propia arquitectura, reduciendo el muro todo lo posible y abriendo amplios vanos que dejen pasar la luz al interior, convenientemente tamizada por emplomadas vidrieras de colores. Los paralelos con algunas catedrales francesas son evidentes. La planta de la catedral de León se parece enormemente a la de Reims, aunque su nave principal tiene un menor número de tramos, lo que la acorta frente a la enorme dimensión de su cabecera, propia de las iglesias de peregrinación (con girola y capillas radiales). En sus fachadas, ambas están flanqueadas por torres cuadradas y muestran una triple portada en su cuerpo principal, aunque en León éste está separado de las torres, que reciben el empuje de los arbotantes. Pero aún siendo interesante su propia concepción, lo que destaca sobremanera en la catedral de León es la amplitud del espacio ocupado por sus ventanales y ésta es, precisamente, la característica más francesa del edificio.

Santa María del Mar

Santa Maria del Mar.jpg
La iglesia de Santa María del Mar es una obra arquitectónica perteneciente al gótico catalán datada en el siglo XIV. Fue construida entre 1328 y 1384 por el maestro Berenguer de Montagut.
Se trata de una iglesia de planta basilical de tres naves longitudinales situadas prácticamente a la misma altura en su alzado, lo que recuerda notablemente a la tipología de la "planta salón" propia del gótico alemán. Un modelo que había sido desarrollado en otros monumentos próximos como por ejemplo, la catedral de Barcelona. El gótico catalán desarrollado en obras como Santa María del Mar tiene poco que ver con el gótico castellano y su modelo procedente de Francia. Esta acusada diferencia y fuerte personalidad de la arquitectura gótica en tierras ha permitido a especialistas como J. M. Azcárate acuñar el término Gótico catalán o levantino, caracterizado por: austeridad y severidad, alejada de la decoración mudéjar y de las influencias castellanas; gran afición al empleo de superficies lisas; simplicidad en las fachadas; gruesos muros para evitar el sol y favorecer el carácter de fortaleza de la iglesia, pues el muro se concibe como elemento envolvente de un espacio interior fuertemente unitario; empleo de delgados pilares octogonales que refuerzan esa impresión; supresión de los arbotantes, que su suplen por robustos contrafuertes exteriores; en planta predomina en la cabecera un ábside poligonal con capillas entre los contrafuertes, muy próximas entre sí y con las ventanas estrechas y largas; las bóvedas pertenecen al tipo sencillo de dos nervios cruzados o cuatripartitas, el crucero no se marca en planta y el triforio está prácticamente desechado.

Catedral de Amiens-interior y exterior

Catedral de Amiens.jpg
Catedral de Amiens interior.jpg
La catedral de Amiens es una obra arquitectónica del estilo gótico francés del siglo XIII, época en la que se fijan los principios fundamentales y más característicos del desarrollo de este estilo. Los arquitectos que trabajaron en la construcción son, en primer lugar, Robert de Luzarches, luego Thomas de Cormont y, finalmente, su hijo Renault de Cormont.
La catedral de Amiens responde en su diseño a las características esenciales del gótico. En primer lugar, es patente el deseo de lograr la verticalidad y la iluminación mediante el empleo de arcos apuntados, bóvedas de crucería y arbotantes en el exterior, con el fin de crear un espacio interior a imagen de la Jerusalén Celestial descrita en el "Apocalipsis" y de elevar el alma de los fieles hacia la contemplación de Dios (vía agógica). Esta catedral gótica es un edificio de planta longitudinal de tres naves longitudinales flanqueadas por capillas. Las capillas solían servir para enterramiento de la nobleza o de los miembros de gremios y cofradías de la ciudad. Este modelo de planta procede del templo románico de peregrinación de origen francés, pero con modificaciones, sobre todo en el crucero. El crucero se situó en la catedral gótica en la mitad de la nave longitudinal, creando una inmensa cabecera que había ganado en dimensiones con respecto a la época románica. El aumento de la cabecera se explica por el auge vivido en la época gótica de los cabildos catedralicios, cuyos miembros poblaban el espacio del presbiterio. La cabecera de la catedral se organizaba mediante un presbiterio semicircular rodeado por un deambulatorio o girola al que se abrían capillas absidiales. El alzado de esta catedral gótica procede de modelos como Chartres o Reims y cuenta con una nave central más alta que las laterales, articulada mediante pilares cruciformes entre los que se sitúan los siguientes elementos distribuidos en pisos: un primer piso compuesto de arcos formeros ojivales; un segundo piso en el que se sitúa el triforio, una estrecha galería abierta a la nave principal de la catedral y que viene a sustituir la amplia tribuna propia de las iglesias románicas; un tercer piso compuesto por el claristorio o cuerpo de vidrieras ojivales, que con su infinidad de vidrios policromados iluminaban la nave central. La fachada también fue un elemento importante en las catedrales góticas. Contaron con un amplio desarrollo en la catedral tanto la fachada principal o de acceso al templo como las situadas en los dos lados del transepto. La fachada de la catedral gótica consta de tres o cinco portadas ojivales, decoradas abundantemente con relieves y esculturas, enmarcadas por gabletes o molduras angulosas que se sitúan sobre los arcos de las portadas. Sobre la portada se suele situar el rosetón, un monumental vano circular calado y decorado con vidrieras de gran espectacularidad. La fachada está flanqueada normalmente por torres rematadas por chapiteles o cuerpos piramidales, que cuando adquieren una gran verticalidad y ligereza se denominan agujas.

Capilla de los Vélez


external image bovedaCapillaVelez.jpg


La capilla de los Vélez es una obra arquitectónica ubicada adosada a la girola de la catedral de Murcia, construida durante los siglos XV y XVI por orden de Juan Chacón, adelantado del Reino de Murcia. Su estilo es gótico flamígero, que también se ha relacionado frecuentemente con el gótico final portugués o estilo manuelino.
Fue terminada en 1507. En 1490 Juan Chacón, adelantado del reino de Murcia, inició la construcción de la capilla funeraria de la familia Fajardo, que fue acabada por su hijo Pedro Fajardo, primer Marqués de los Vélez. La capilla está bajo la advocación de San Lucas y es conocida como Capilla de los Vélez o del Adelantado. La capilla se construyó en la girola de la Catedral de Murcia, para lo cual se ocupo parte del espacio público, lo que dio lugar a un problema con el concejo. El interior está cubierto con una bóveda estrellada y los numerosos elementos que caracterizan este estilo (gótico florido-flamígero): cardinas (hojas parecidas al cardo); escudos o pináculos, por ejemplo. La inscripción que corona el interior, lejos de ser un mensaje evangélico, hace referencia al constructor: ―Adelantado de Murcia, Señor de Cartagena. Su autor es desconocido y el estilo ha sido relacionado con el estilo manuelino-portugués. El exterior de la capilla es un muro liso con tres grandes arcos que contienen dos hombres vegetales que sostienen el escudo de la casa: Los lobos de los Chacón y las tres ortigas de los Fajardo. En el interior destaca la cúpula estrellada de diez puntos en cuya base se han abiertos ventanas que iluminan el interior. Para indicar su poder el adelantado hizo la capilla más alta y más amplia que la capilla mayor de la catedral.


Vocabulario artístico


En esta unidad hemos estudiado conceptos del vocabulario artístico como:
ARCO APUNTADO
BÓVEDA DE CRUCERÍA
GABLETE
TRIFORIO

Cuestionario tipo test



Puedes comprobar lo aprendido en este tema realizando el siguiente cuestionario sobre el arte gótico:
Test gotico.jpg