Contexto histórico



La leyenda y la tradición sitúan el origen mitológico de Roma en el año 753 a. C., cuando ésta era una aldea formada por pueblos de pastores provenientes de los montes Sabinos y de las colinas Albanas, entre los que destacaban los etruscos, asentados en la región de Etruria, los sabinos, los samnitas y los latinos.
A lo largo del siglo VI a. C., los etruscos transformaron esta aldea en una auténtica ciudad. Poco a poco, ésta fue convirtiéndose en una ciudad Estado independiente y pasó a ser una importante población de la Italia central. En el transcurso de los siglos V, IV y III a. C., Roma dejó de ser una ciudad Estado para convertirse en un fuerte Estado y un poderoso imperio militar y colonizador. Tras largos años de lucha con Cartago, su principal rival, se convirtió en la más importante potencia del Mediterráneo. Con la consolidación de las estructuras políticas, se inició la etapa de expansión del Imperio Romano. Durante ella, se dieron grandes progreso en planificación urbana y en la construcción de obras públicas, se extendió por todo el Imperio la lengua oficial, el latín, y se empezó a aplicar estrictamente el Derecho romano. Rom no alcanzó su máxima expansión hasta el siglo II d. C., cuando ocupó todas las tierras que rodeaban el Mediterráneo, al que llamaron “Mare Nostrum” tras conseguir su dominio absoluto. Los pueblos que las habitaban fueron romanizados y adoptaron las formas de vida de sus colonizadores.
En la historia de Roma distinguimos tres grandes periodos: la Monarquía, la República y el Imperio.
La Monarquía etrusca comprende desde la fundación de Roma en 753 a. C. por Rómulo, hasta el año 509 a. C., cuando miembros de la aristocracia romana destronaron al último rey etrusco e instauraron una nueva forma de poder.
Con la República se dieron plenos poderes al Senado, institución formada por miembros de las principales familias romanas. Entre mediados del siglo II y el I a. C. se alternaron cortos periodos de paz y de enfrentamientos, tanto externos como consecuencia de la conquista de nuevos territorios, como internos, bajo la forma de guerras civiles y revueltas sociales.
La crisis de la República tuvo lugar en el año 30 a. C. y dio paso en el 27 a. C. al Imperio, en el que el Emperador tenía el poder absoluto. Dividido en Alto Imperio (siglos I y II), etapa de expansión y estabilidad, y Bajo Imperio (siglos III-V) o época de crisis, que a partir del siglo III conllevaría la caída del Imperio Romano de Occidente. El fin del Imperio Romano fue consecuencia de importantes conflictos sociales en el seno del imperio, unidos a la crisis económica y militar iniciada en el siglo III, junto a las invasiones de los pueblos bárbaros. En el año 476 fue depuesto el último emperador romano de Occidente, fragmentándose en reinos germánicos su territorio.
De gran interés es el legado que ha dejado la cultura romana. La huella que ésta legó al mundo romanizado ha perdurado hasta nuestros días y se refleja en distintos ámbitos. Entre los elementos de la romanización más importantes destaca principalmente la lengua, el latín, elemento unificador de todo el Imperio Romano y origen de las lenguas románicas. Otros elementos son el Derecho civil romano que en muchos aspectos ha seguido vigente hasta nuestros días; el urbanismo, que denota el sentido práctico y racional del pueblo romano, así como el trazado de la extensa red de carreteras. Por último, el legado literario romano fue también muy importante e influyó en la literatura posterior. En literatura popular destaca la comedia de Plauto y en literatura culta Virgilio, autor épico, junto a otros poetas como Ovidio y Horacio, que trataron respectivamente el género histórico y el amoroso. El desarrollo de la historiografía con autores como Tito Livio, Julio César, Tácito o Suetonio, es otro de los episodios más deslumbrantes de las letras latinas.



Caracteres generales de la arquitectura




El arte romano representa la culminación del proceso evolutivo de las culturas mediterráneas, definiéndose como un arte específicamente sincrético que alcanza sus cotas más altas en el marco urbano, es decir, en la ciudad. La arquitectura romana creó una civilización de grandes ciudades. En el arte romano la belleza arquitectónica debe subordinarse a los aspectos teóricos y prácticos esencialmente. La técnica está por encima de otras consideraciones porque procura una serie de ventajas tangibles a la comunidad; de hecho, la arquitectura será el terreno donde lo bello consigue convivir perfectamente con lo útil. La arquitectura romana se encuentra al servicio de las necesidades del Estado, y las políticas centralistas determinaron su fuerte unidad. La arquitectura monumental y utilitaria derivada de las necesidades del Estado, hizo que en el mundo romano predominase la arquitectura civil sobre la religiosa. El arte romano no es un fin en sí mismo, sino un medio para expresar su hegemonía política.
El espacio en la arquitectura encierra un sentido fundamentalmente estático, pues en los interiores domina la simetría y el equilibrio. El espacio interno domina de forma grandiosa, a diferencia de los griegos.
La arquitectura romana es el resultado de la influencia etrusca y helenística sobre el sustrato autóctono, a lo que se une desde sus comienzos el genio utilitario de los romanos para constituir un estilo original. Por tanto, los antecedentes culturales del mundo romano se deben buscar en la cultura griega y en el mundo etrusco:
 Influencias etruscas de la arquitectura romana. El pueblo etrusco procedente de Asia Menor, se establece en las actuales regiones de Toscaza y Umbría, alcanzando su mayor florecimiento en el s. IV a. C., cuando su poder llega a alcanzar también la región del Lacio. La arquitectura etrusca proporcionó a Roma las técnicas del uso del arco, de la bóveda (de medio cañón y de arista) y de la cúpula. El arco se convierte para los romanos en un elemento o sistema constructivo de primer orden, utilizando el arco de medio punto. Los romanos, por otro lado, emplearon la bóveda de medio cañón y la cúpula e inventaron la bóveda de arista, que utilizaron profusamente en arcos de triunfo, puertas de ciudades y sobre todo, en interiores, donde lograron sus efectos más asombrosos y donde mejor se evidencia el colosalismo de sus construcciones.
 Influencias griegas de la arquitectura romana. La arquitectura griega aportó el uso de los órdenes arquitectónicos a la práctica romana, pero en este momento perdieron buena parte de su función estructural, adquiriendo únicamente un papel ornamental. En la arquitectura romana se usó especialmente el orden corintio, por su riqueza decorativa. Además nacieron dos nuevos órdenes arquitectónicos: el orden toscano, variedad del dórico, compuesto de plinto y basa de grueso toro, fuste liso con éntasis, capitel precedido por astrágalo y un anillo sobre el que se apoya el equino y el ábaco; orden compuesto, cuyo capitel ofrece las hojas de acanto del corintio, pero tiene además sendas hileras de ovas y perlas. Los órdenes arquitectónicos poseen en el mundo romano un mayor sentido ornamental con incremento de molduras y temas decorativos (guirnaldas, bucráneos, etc.) y la decoración botánica adquiere gran desarrollo.
Los romanos encajaron entre columnas y bajo un dintel un arco de medio punto, simultaneando así dos sistemas constructivos. Estos elementos daban solidez al vano pero eran contradictorios estéticamente, ya que horizontalidad y reposo y curva y dinamismo son los signos opuestos del dintel y el arco. Surgen así las enjutas, nueva forma arquitectónica de gran porvenir.
Los materiales más empleados en la arquitectura romana, son según García Bellido:
1) Piedra y mármol. El material pétreo más usado en las construcciones de época republicana era de gran pobreza y mala calidad, ya que se usaban rocas volcánicas como el tufo, fáciles de trabajar y resistentes al fuego. Se tallaba en opus quadratum, según la disposición tradicional etrusca, mediante hiladas regulares isodómicas colocadas alternativamente a soga y tizón. El aspecto, color, poca resistencia y solidez de estos materiales hizo necesario en muchos casos su enlucido. Otra piedra muy empleada a final del período republicano y durante la época imperial fue el travertino, de calidad y apariencia superiores, procedente de las canteras de Tívoli, no resistente al fuego pero que ofrecía un aspecto más noble y cuyos sillares podían quedar al descubierto. El mármol fue poco empleado en época republicana, pues se generalizó a partir de Metelo, Sila y César, y se convirtió en un material esencial de la arquitectura romana a partir del principado de Augusto.
2) Hormigón u opus caementicium. Es una mezcla de cal y arena con trozos de tufo, puzzolana y guijos. Constituye uno de los grandes descubrimientos de la arquitectura romana que contribuyó decisivamente al rápido desarrollo de la bóveda y le imprimió su aspecto original. Sus cualidades más interesantes eran su bajo coste económico, la facilidad de obtención y de aplicación, su adaptabilidad, plasticidad y solidez a toda prueba. Su uso se generalizó a partir del s. II a. C., encontrándose en Pompeya los primeros ejemplos.
3) Ladrillo u opus latericium. El ladrillo u opuns latericium se utilizaba en dos modalidades: el adobe de poca consistencia, utilizado en los comienzos de la arquitectura romana, y el ladrillo cocido al horno de gran dureza y consistencia. Este segundo aparece en tiempos de Sila y se generaliza en época imperial, adquiriendo diversas denominaciones según su forma. El grosor medio de los ladrillos va aumentando paulatinamente, de igual forma que las juntas de la cal, que en épocas de Constantino adquieren un grueso similar al del ladrillo.
4) Opus incertum. Es un paramento de piedras pequeñas irregulares sin desbastar, empotradas en el hormigón en líneas horizontales.
5) Opus reticulatum. En él se emplea el tufo volcánico formando pequeñas pirámides de base cuadrada y colocadas en hiladas oblicuas que corren paralelas en ángulo de unos 45 grados. Este aparejo ofrece una apariencia de retícula, ya que presentan por fuera la base cuadrada.
6) Opus spicatum. Se realiza mediante la disposición de ladrillos en hiladas que asemejan la apariencia de espigas de trigo.
7) Opus mixtum. Surge de la combinación de varios tipos de aparejo romano en un muro.
8) Madera. Se utiliza en gran escala en obras de poca importancia monumental.
El arquitecto romano, más ingeniero que artista, no supo crear una ornamentación arquitectónica consecuente con los nuevos materiales y los nuevos procedimientos, y echó mano de las formas ornamentales griegas, de suerte que la arquitectura romana posee “músculo latino pero dermis griega”, en palabras de García Bellido.
Siempre que el terreno lo permitía, las ciudades romanas adoptaban el trazado urbano propio de los campamentos militares, con las dos vías cardo y decumano dispuestas en cruz. En el amplio espacio donde se cruzaban se construía el foro en las ciudades. El foro es, así, el centro de la vida de la ciudad, el lugar donde se sitúan los edificios públicos y los templos, y donde se congregaban los mercaderes. Las ciudades más populosas, como Roma, llegaron a contar con varios foros.



Tipologías



Las principales tipologías de la arquitectura romana se pueden sintetizar en el siguiente esquema:
1) Arquitectura religiosa: el templo. En el mundo romano se siguieron construyendo los templos rectangulares de herencia griega, pero que presentaron las siguientes diferencias con respecto a éstos: multiplicación de las cellae, ya que los templos romanos podían estar consagrados a varios dioses; las escalinatas sólo van a rodear al templo por su parte delantera, creando un acceso llamado podium; los templos romanos no suelen ser perípteros sino pseudoperípteros; el orden arquitectónico más empleado fue el corintio; los tímpanos carecen de esculturas. Un ejemplo destacado de esta tipología es la Maison Carrée construida en Nimes en el siglo I a. C. por orden del emperador Augusto. En Roma también se construyeron templos circulares al modo de los tholoi griegos (templo de Vesta en el Foro Boario en Roma) o bien cubiertos con cúpula como es el caso del Panteón de Agripa, en el que la forma circular abovedada adquiere una significación cósmica.
2) Tipologías civiles: basílicas y termas. Las basílicas eran las salas de reunión, bolsa de comercio y tribunal de justicia en el mundo romano. Presentaba una planta articulada mediante tres naves longitudinales, entre las cuales la nave central es más ancha y alta que las laterales; en un muro de los extremos se situaba la tribuna de los magistrados en un espacio de forma semicircular o de ábside. La mayor altura de la nave central permite la iluminación interior. Una de las basílicas más relevantes fue la de Majencio, en el foro republicano de Roma, construida a finales del siglo III d. C. Las termas, en sus inicios fueron establecimientos balneáricos con misión higiéncia o recreativa. Su complicada estructura incluye un apodyterium o vestuario y los baños de agua a diferente temperatura (caldarium o cálidos, tepidarium o templados y frigidarium o fríos). Progresivamente se fueron ampliando las instalaciones con salas de juego, deportivas y bibliotecas. Destacan las termas de Caracalla y las de Diocleciano en Roma, ambas pertenecientes al siglo III d. C.
3) Arquitectura para el ocio: teatros, afiteatros y circos. El teatro deriva de la tipología griega, y presenta una cavea y orchestra semicirculares, reducida por el escaso papel que juega el coro en la comedia latina. Con frecuencia se aprovecha un desnivel del terreno para levantar la cavea, pero a pesar de ello, aparece una articulación de los exteriores de los teatros: superposición de arquerías, donde se utilizan los órdenes clásicos con una superposición canónica (de abajo a arriba): dórico, jónico, corintio o compuesto. Las proporciones generales son mayores que las del teatro griego, lo que tiene como contrapartida una peor audición. Entre los teatros más importantes del mundo romano se encuentran el teatro de Marcelo en Roma y en Hispania el teatro de Mérida y el de Cartagena, todos construidos en tiempos del emperador Augusto. El anfiteatro está formado por la unión de dos teatros a los cuales se les ha suprimido la escena. Sirvieron para representaciones de espectáculos sangrientos y populares: luchas de gladiadores y atletas, fieras, batallas y algunos, poseían un estanque para combates navales o naumaquias. El exterior de los anfiteatros se articulaba del mismo modo que los teatros. El ejemplo más importante de esta tipología es sin duda, el Anfiteatro Flavio o Coliseo, construido en tiempos del emperador Vespasiano (siglo I d. C.). El circo, por su parte, tiene una planta rectangular muy alargada, cerrándose un extremo en semicírculo y el otro de forma recta. El centro del terreno lo ocupaba la espina, muro de poca altura adornado con estatuas y pequeños monumentos. El público se disponía en gradas y en estos lugares se celebraban las carreras de carros.
4) Arquitectura conmemorativa: arcos de triunfo y columnas historiadas. Los arcos de triunfo constaban de uno o tres vanos semicirculares flanqueados por semicolumnas, levantados sobre un plinto y rematados con un ático en el que se realizaba una inscripción. El conjunto solía estar decorado con relieves y rematado por un carro triunfal de bronce. Destacan los arcos de Tito (siglo I), Septimio Severo (siglo III)y Constantino (siglo IV). Las columnas conmemorativas tenían un tamaño colosal y solían decorarse con relieves historiados dispuestos helicoidalmente por el fuste. Ambos monumentos se erigían para conmemorar victorias militares, llevadas a cabo por generales de prestigio o por emperadores. Dos ejemplos cruciales son la columna de Trajano y la de Marco Aurelio, levantadas en el siglo II d. C.
5) Obras de ingeniería. El carácter práctico de la arquitectura romana, unido a sus planteamientos de funcionalidad y belleza, se concreta a nivel monumental en la construcción de diversas obras de ingeniería, motivadas por la necesidad de organizar y administrar eficientemente el Imperio. Algunas de las tipologías ingenieriles más importantes fueron el acueducto (superposición de arcadas que tiene como finalidad transportar el agua a las ciudades salvando los desniveles topográficos), los puentes (usan como elemento estructurador el arco de medio punto) y las calzadas, de enorme proliferación y durabilidad. Algunas obras notables de esta tipología son el acueducto de Segovia y el puente de Alcántara, ambos en Hispania y construidos en tiempos del emperador Trajano (siglo II).
6) Arquitectura doméstica. Entre las viviendas urbanas, debemos distinguir la domus de la insula. La domus era la residencia urbana de la clase patricia. Se estructuraba en torno a un patio rectangular, denominado atrium, cubierto en su totalidad a excepción del centro, donde se disponía una claraboya o hueco rectangular llamado compluvium. Dicha abertura servía para la entrada del agua de la lluvia que se recogía en un estanque llamado impluvium. El atrio se articulaba por medio de un peristilo o pórtico columnado y en torno a él se disponían las habitaciones y dependencias de la casa. La insula era una vivienda plurifamiliar, propia de la clase plebeya, compuesta por numerosas viviendas distribuidas en altura en varios pisos. Los restos mejor conservados de las tipologías residenciales romanas se encuentran en Pompeya y Herculano. En las zonas rurales se construyó la villa o residencia rupestre de los patricios, con numerosos jardines y espacios porticados. Un ejemplo paradigmático de ello es la Villa Adriano en Tívoli (siglo II).

Comentarios de obras de arte



Panteón


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Obra arquitectónica iniciada en el siglo I a. C. por Agripa y que tuvo que ser reconstruida en tiempos del emperador Adriano (siglo II), como consecuencia de un incendio que devastó la obra original en el año 80.
El material fundamental es el Opus Caementicium, es decir, hormigón de cal con cascotes -más pesados en el muro que en la cubierta-, y ladrillo (Opus Laetericium), utilizado en los arcos y revestimiento interior. La columnata exterior, cornisas, pavimiento y, en general, el interior, llevará piedra noble (mármoles).
El Panteón tiene dos partes muy diferenciadas: en primer lugar, a modo de pronaos, un pórtico octástilo de columnas corintias con frontón triangular sin relieves; el pórtico se divide en tres naves separadas por columnas. A continuación un enorme espacio circular, la naos o cella del templo, cubierta por una gran cúpula de media naranja. El muro exterior circular es muy grueso, aunque no macizo ni continuo, carece de vanos, a excepción de las puertas y en él están insertados ocho grandes machones (grandes pilares), poco apreciables a primera vista y que son los soportes reales de la cúpula. Están disimulados en el espesor del muro, por lo que parece que son las delgadas columnas adosadas a las hornacinas las que hacen la función sustentante, cuando en verdad son más decorativas que estructurales.
En el interior se alternan espacios arquitrabados (capillas rectangulares) con otras abovedadas (capillas semicirculares), que se corresponden con los arcos de descarga exteriores, lanzando todo el peso a los grandes machones que se encuentran entre las capillas. Los arcos de medio punto tienen un papel fundamental en la cubrición, pero apenas son visibles. Las cubiertas son de diversos tipos: armadura de madera en el pórtico, bóveda de cañón en el pequeño tramo de la entrada y cúpula semiesférica en el cuerpo principal, que es la más interesante.
La gran cúpula que cierra el espacio circula se apoya en un tambor cilíndrico o muro que soporta todo el peso. Este tambor que descansa sobre las columnas corintias está articulado con macizos y vanos alternados, arranca de una cornisa a la mitad de la altura total, y acaba en un óculo redondo de iluminación. La cúpula tiene un gran diámetro (43,50 m). exactamente idéntica a la altura de la misma; se adelgaza y aligera al elevarse por el material menos pesado utilizado (hormigón, ladrillo y piedra pómez) y por los casetones reticulados, que van decreciendo hasta llegar a la cúpula. Esto hace que rebajar la cúpula y darle un efecto de pespectiva. En el interior, estos materiales pobres se recubren con placas de mármol y estuco. En la cúspide de la cúpula, nos encontramos un orificio u óculo de 9 metros de diámetro, que servía para dar luz y para la salida de humos, incluso para la recogida del agua de lluvia. El espacio tan amplio y diáfano de la cella y la luz que penetra por el óculo es uno de los grandes logros de los espacios interiores de la arquitectura romana.
El Panteón de Agripa era un templo consagrado a los principales dioses del Imperio Romano, y en él destaca la esfericidad de su espacio interior, decorado lujosamente con mármoles, que transmiten la presencia de lo sagrado al espectador.



Arco de Tito


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Es una obra arquitectónica romana civil, conmemorativa, realizada por la dinastía Flavia en el siglo I, concretamente en el año 81 después de Cristo. Pertenece por tanto, al estilo clásico imperial. No se conoce el autor ya que en la arquitectura romana permanece el nombre del mecenas o comitente, puesto que el artista no goza de ninguna consideración social.
Desde muy antiguo los romanos erigieron con fines educativos y de inmortalidad (tal vez conservando las más antiguas tradiciones etruscas), monumentos que servían para conmemorar las hazañas de sus más distinguidos ciudadanos. Esos monumentos, que seguramente son restos de las puertas de entrada en las ciudades etruscas, en un principio se construían de madera y, una vez pasada la conmemoración, se desmontaban y se guardaban. Más tarde se pasaron a piedra y mármol, para conservar la inmortalidad del héroe al que se dedicaba. En la actualidad se conservan más de cien arcos de triunfo, siendo los elementos conmemorativos que mejor reflejan el sentido que el romano daba a la arquitectura como testimonio de la grandeza del poder, es decir, como un arte con fin eminentemente áulico. El esquema constructivo del arco de triunfo no solo servirá como monumento conmemorativo, sino que se usará como esquema constructivo para multitud de edificios, como demuestra su utilización en la fachada del Coliseo por ejemplo. A través del Renacimiento, se consagra como parte fundamental de las fachadas arquitectónicas.
Este arco se sitúa encima de la vía Sacra, enfrente al Coliseo, dando entrada al Foro. Se trata de un arco simple, de un solo vano, de planta rectangular, aunque sus lados no son muy desiguales. La combinación arco-dintel se consigue mediante enjutas, que se sitúan en un plano inferior, rehundidas respecto al resto de la construcción. Se levanta sobre un podium elevado, en el que se asientan en cada lado dos columnas de orden compuesto en las que se sitúan sendas hornacinas rectangulares de pequeño tamaño. En el ático superior se recoge la dedicatoria al general Tito. Este arco se construyó en la época del emperador Vespasiano, para conmemorar la victoria de su hijo Tito, sobre los judíos en el año 70 de nuestra era, culminada con la toma de Jerusalén y la destrucción de su templo.

Coliseo


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Obra arquitectónica titulada Anfiteatro Flavio, también conocido como Coliseo. Construido entre el año 70 y el 80 d.C. durante la dinastía de los Flavios siendo un ejemplo de arquitectura de época Altoimperial Romana.
La construcción del Anfiteatro Flavio se inició durante el reinado del emperador Vespasiano, con el que se inauguraba la dinastía Flavia y ponía fin a la Julio-Claudia . En un intento de congraciarse con la ciudad de Roma y enterrar los negros años del reinado de su predecesor, Nerón, Vespasiano decidió drenar el gran lago que se había construido aquel en su Domus Aurea y construir sobre el terreno secado un gran Anfiteatro digno de la principal ciudad del Imperio.
Si bien los romanos adoptaron muchos de los edificios creados por los griegos, el anfiteatro es una obra original romana que nace de la fusión de dos teatros y cuyo espacio estaba destinado a combates entre gladiadores o de éstos con fieras así como ejecuciones públicas, espectáculos sangrientos muy populares entre el pueblo romano. La enorme obra del Coliseo, cuyo nombre procede de la colosal estatua de Nerón representado como Helios que estaba próxima, fue un ejemplo de la capacidad arquitectónica romana de construir enormes edificios. Construido en bloques de travertino con juntas de hormigón (opus caementicium), ladrillo y piedra de toba, el edifico presentaba unas dimensiones extraordinarias de 187 metros de largo por 155 de ancho y cuatro pisos de altura. Su fachada, organizada en torno a pisos, articula en cada uno de ellos un orden clásico diferenciado reservando el orden toscano para el primer piso, el jónico en el segundo y el corintio en el tercero. Igual de novedoso resulta la utilización conjunta del arco de medio punto y el dintel. El cuarto piso fue una ampliación posterior de época de Tito y consiste en un cuerpo macizo con pilastras adosadas y mensulas cuyo objetivo era sustentar los mástiles de madera en los que se fijaba un inmenso toldo o velarium cuyo objetivo era proteger de las inclemencias del tiempo a todo el graderío. A través de 80 arcos de medio punto denominados vomitorios se producía tanto el acceso como la salida del edificio permitiendo el desalojo del edificio, cuya capacidad alcanzaba los 50.000 espectadores, en pocos minutos. Una vez dentro observamos el uso por vez primera de la bóveda de crucería originada del cruce de dos bóvedas de cañón. El graderío se encontraba dividido en diferentes zonas cuya denominación desde la zona más próxima a la arena hasta la parte superior era inma, media y summa cavea. Bajo la arena se construyó tambien en época de Domiciano el hipogeo, una extensa red de galerías y sistemas de grúas y poleas cuya función era agilizar el espectáculo que tenía lugar en la arena facilitando la salida de animales, gladiadores o decorados.
El Coliseo fue inaugurado durante el reinado del emperador Tito en el 80 y los espectáculos inaugurales duraron 100 días siendo sacrificados miles de animales y personas. El Coliseo desde el mismo momento de su construcción se convirtió en uno de los símbolos del Imperio Romano. Estuvo en uso hasta que los espectáculos de gladiadores fueron prohibidos en el siglo V. En los siglos sucesivos el Coliseo se convirtió en cantera que proveyó de materiales de construcción a los edificios de Roma hasta el siglo XVIII.



Acueducto de Segovia


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La obra que aparece en la imagen es el acueducto de Segovia, obra cumbre de la ingeniería civil romana en Hispania que se ha datado en torno a los siglos I-II d.C., siendo construido en su mayor parte en tiempos del emperador Trajano.
La imagen nos muestra la parte del acueducto en la que éste alcanza su mayor altura alcanzando los 28 metros, con doble arcada de medio punto sobre pilares siendo los de la planta inferior más largos y gruesos que los de la superior. El material empleado es la sillería isódoma, esto es, bloques rectangulares de granito unidos entre sí "a hueso", es decir, sin ningún tipo de argamasa o mezcla. En la parte superior del acueducto se usa un opus mixtum con un canal en forma de "U" por donde discurría el agua siguiendo una pendiente continua del 1%. Para cubrir el agua de impureza y suciedad la canalización iba cubierta de tejas. La obra, dado su carácter funcional, apenas tiene decoración quedando ésta reducida a una inscripción en bronce, hoy desparecida, donde se mencionaba la fecha de construcción y dos nichos que alojarían dioses locales, entre los que se encontraba una de Hércules Egipcio, fundador mítico de la ciudad.
Esta obra es un extraordinario ejemplo del genio romano para las obras de ingeniería. Así, la necesidad de dotar las ciudades de agua hizo que se creara una red de acueductos que la trasladaran desde los pantanos hasta los núcleos urbanos. Para ello se crearon canalizaciones que aprovechando una pendiente que debía permanecer constante a lo largo del recorrido trasportaban el agua hasta cisternas desde donde se distribuía. El acueducto de Segovía transportaba el agua desde el embalse de Fuenfría, situado a 17 Km en la Sierra, transportándola hasta la ciudad, primeramente hasta una cisterna, conocida como el caserón, desde donde continúa por un canal de sillares hasta una segunda cisterna, la Casa de Aguas, para desde allí recorrer 728 metros con un total de 162 arcos, sencillos en la zona de menor altura, y dobles en las zonas donde el desnivel obligaba a ganar altura para mantener la pendiente siendo la zona donde el acueducto alcanza su imagen más famosa.
El acueducto de Segovía es un magnífico ejemplo, no el único aunque sí el mejor conservado, de ingeniería civil romana en España y nos demuestra la importancia que se dio a tales obras siendo donde mejor se muestra el carácter práctico del arte romano y los grandes avances que lograron en obras de ingeniería civil como puentes, calzadas y acueductos, tan vitales para la administración de un imperio basado en grandes ciudades.

Teatro de Cartagena


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El teatro romano de Cartagena es un teatro de época romana construido entre los años 5 y 1 a. C. (reinado de César Augusto) en la ciudad de Carthago Nova, actual Cartagena. Tenía capacidad para unos seis mil espectadores, y estuvo en uso hasta el siglo III, a partir del cual se superpusieron varias edificaciones.
El diámetro de la cávea es de 87,6 metros, con una capacidad de unos 6.000 expectadores, siendo uno de los mayores de la Hispania romana. Estaba excavado casi totalmente en la roca, aprovechando la ladera norte del monte del castillo de la Concepción, correspondiendo al tipo clásico de teatro apoyado en ladera, en la que quedan recortadas las partes inferior y central de las cávea, si bien los cuerpos laterales del edificio se apoyarían en galerías abovedadas.
Sigue el modelo arquitectónico habitual en los teatros romanos:
  • Frente escénico con doble columnata de columnas de fuste en mármol rosa y capiteles en mármol blanco.
  • Orchestra: semicírculo frente a la escena en la que se sentaban las autoridades.
  • Cávea: en la que según el rango social se situaban los espectadores.
  • Proscenio: espacio delante de la escena.
  • Pórtico detrás de la escena: patio porticado detrás de la escena.

El teatro romano fue construido en tiempos del emperador Augusto. En el 44 a. C. la ciudad había sido elevada al rango de colonia romana, bajo el título de "Colonia Vrbs Iulia Nova Carthago" y poco después, el emperador Augusto se lanzó a un ambicioso plan de romanización y urbanización de la ciudad. La ciudad ya contaba con un gran anfiteatro, de época republicana, y ahora el emperador la dota de un gran foro y un teatro de grandes dimensiones. El teatro fue dedicado a Lucio y Cayo César, príncipes de la juventud y nietos de Octavio Augusto, cuyos nombres aparecen en dos grandes dinteles de mármol gris situados sobre los accesos oriental y occidental del teatro.

Vocabulario


En esta unidad hemos estudiado los siguientes conceptos de vocabulario artístico:
ARCO DE MEDIO PUNTO
COLUMNA ADOSADA
ENJUTA