Características generales de la arquitectura renacentista


La arquitectura del Renacimiento destacó por las siguientes características generales:
1) Entre los materiales más usados en la época renacentista debemos mencionar los sillares de piedra y el ladrillo, ambos unidos con argamasa. En numerosos casos, los espacios interiores de los edificios eran adornados con mármoles y estucos.
2) Recuperación de los elementos formales de la arquitectura clásica, que se emplearán en este período adaptándose a las nuevas necesidades generadas a partir del s. XV. Por ejemplo, entre los elementos sustentantes se retomaron los órdenes arquitectónicos clásicos (dórico, jónico, corintio, toscano y compuesto) con sus debidas proporciones matemáticas. Las columnas clásicas no sólo soportaron el peso de estructuras arquitrabadas en los alzados, sino también de arcos de medio punto, que volvieron a ser empleados en la arquitectura con las medidas propias de la época romana. Por otro lado, entre los elementos sostenidos se volvieron a emplear según su uso en la arquitectura clásica, las cubiertas adinteladas, las bóvedas de medio cañón y las cúpulas, decoradas con los ornamentos más asiduos en las construcciones romanas. La cúpula, sobre todo en la arquitectura religiosa, se convirtió en un símbolo del universo y de la perfección.
3) La arquitectura, debido al humanismo imperante en el Renacimiento, retornó al uso de la escala humana en los edificios y al predominio de la horizontalidad sobre otros valores visuales. De esta manera, se abandonaba la verticalidad y monumentalidad góticas. Los monumentos renacentistas recuperaron el sentido de la proporción y de la belleza característico de la arquitectura clásica, basado nuevamente en un fundamento matemático y geométrico.
4) La arquitectura renacentista posee un carácter intelectual, sobrio, que se concreta en una cierta austeridad decorativa y cromática en los monumentos y en la preferencia de las líneas rectas sobre las curvas.
5) Urbanismo. En el Renacimiento cobró una gran relevancia el diseño y la planificación de las ciudades, que en la Edad Media habían presentado una distribución caótica y desordenada de sus calles y edificios. La ciudad ideal renacentista se concibió a partir de una plaza en la que se ubicaría la catedral y los palacios más destacados y que consistiría el centro de la urbe. A partir de ella, se dispondrían el resto de calles siguiendo un trazado ortogonal (cuadriculado), regular, perfectamente ordenado. El urbanismo renacentista tuvo un mayor valor teórico que práctico, pues contó con numerosos inconvenientes para su realización en las ciudades europeas. Quizá el lugar donde se pusieron en práctica sus ideas de un modo más fiel fueron las numerosas ciudades fundadas por los españoles en el continente americano durante el s. XVI.
6) Importancia y proliferación de los tratados escritos sobre arquitectura, en los que se recogen las técnicas, materiales, proporciones y estética de las tipologías más destacadas. En este sentido, mencionamos el texto De re aedificatoria redactado por el arquitecto y humanista León Battista Alberti (1404-1472) y Los cuatro libros de arquitectura escritos por el arquitecto veneciano Andrea Palladio (1508-1580), entre otros.
7) Tipologías arquitectónicas. Frente al predominio de las tipologías religiosas en la arquitectura medieval, a partir del Renacimiento éstas compartieron su protagonismo con las tipologías civiles.

a. Las tipologías religiosas más importantes del Renacimiento fueron las iglesias. En la época renacentista asistimos a un declive en la construcción de catedrales, en comparación con el desarrollo que tuvieron en época gótica. Ahora, adquieren una gran importancia las obras de remodelación realizadas en catedrales góticas, las iglesias y capillas promocionadas por los nuevos mecenas del arte, los proyectos vinculados a las órdenes religiosas (franciscanos, dominicos y jesuitas) y a los gremios y cofradías de las urbes europeas. Las iglesias renacentistas usaron sobre todo la planta de cruz latina, pero también la planta central. De hecho, la planta central gozó de un marcado simbolismo durante el Renacimiento, ya que el círculo fue interpretado como signo de la perfección e infinitud de Dios. En ellas proliferó el uso de elementos arquitectónicos procedentes del mundo clásico: órdenes, arcos de medio punto, bóvedas de medio cañón y cúpulas.

b. Las tipologías civiles más destacadas fueron el palacio y la villa. El palacio fue la residencia urbana por excelencia de la nobleza y de la burguesía. Solía responder a una planta rectangular que contenía en su centro un patio cuadrado, alrededor del que se distribuían el resto de dependencias del palacio. La fachada se dividía generalmente en tres pisos horizontales horadados por ventanas dispuestas regularmente, y en los que destacaba el uso del almohadillado o grandes bloques de piedra perfectamente cortados y con los cantos redondeados. Generalmente, el volumen del almohadillado se iba reduciendo según se ascendía en los pisos en que se dividía la fachada. Por su parte, la villa constituía la residencia campestre de nobles y prósperos comerciantes. Normalmente se articulaba siguiendo una planta de cruz griega coronada por una cúpula en el crucero. Contaba con cuatro fachadas, de influencia grecorromana, idénticas en sus cuatro brazos y conformadas mediante un pórtico de columnas rematado por un frontón triangular.

El desarrollo arquitectónico renacentista se produjo en el s. XV, pero conviene tener presente que dicha centuria es gótica para el resto de los países europeos. La división política de la Península Italiana fue causa de la diversidad de escuelas que se observan en su arte. El distinto grado de desenvolvimiento político y económico tiene también su importancia en el carácter artístico de dichas escuelas.
Florencia, durante el s. XV, era la ciudad más próspera de Italia. Los Médicis son los grandes banqueros y dueños de la ciudad, mecenas al mismo tiempo de los artistas del momento. Tal riqueza, unida al gran desarrollo que en Florencia logró el humanismo, explica la importancia que alcanzó allí el arte.





Filippo Brunelleschi


La arquitectura renacentista florentina empieza con Filippo Brunelleschi (1377-1446). Su gran obra fue la cúpula de la catedral de Santa Maria dei Fiori de Florencia, construida entre 1420 y 1436. Esta obra suele citarse como el inicio y el despertar de la arquitectura renacentista, pues fue la primera propuesta decidida de recuperación del lenguaje arquitectónico clásico. Brunelleschi ideó un proyecto innovador y atrevido que perseguía una doble finalidad: recuperar el prestigio de las monumentales cúpulas de la arquitectura clásica (recuérdese el Panteón de Roma) y convertir su obra en un símbolo del creciente poder político y comercial de la orgullosa ciudad de Florencia. En el hospital de los Inocentes de Florencia, hizo una obra enteramente renacentista. En 1419, Brunelleschi inició el pórtico o loggia (galería cubierta y abierta a una plaza o patio) del hospital de los Inocentes, una obra donde se sintetizan las principales características de su arquitectura. En esta obra se aprecian rasgos propios de Brunelleschi como el predominio de la horizontalidad, la claridad y limpieza de sus muros y la austeridad cromática derivada del uso de mármol blanco acompañado de piedra gris. También destaca la consecución de la armonía y el equilibrio visual a partir de un fundamento matemático. De hecho, Brunelleschi dota de una misma medida de altura al pórtico de columnas y al segundo piso, creando así una estructura simétrica en proporciones denominada proporción dupla, que repetirá en el interior de sus basílicas. También Brunelleschi supo revitalizar el viejo modelo de la basílica, creando las iglesias de San Lorenzo y también el Santo Spirito, ambas en Florencia. Brunelleschi modificó el concepto espacial, que ya no es el espacio-camino espacial, buscando ahora la unicidad del interior, recurriendo a la proporción dupla y a la introducción de la perspectiva geométrica, ya que todas las líneas horizontales de la obra conducen hacia un punto de fuga situado en el altar. Brunelleschi concibió obras como la Sacristía vieja de San Lorenzo o la Capilla Pazzi, de planta central, en las que el espacio interior también propendía a la unidad visual, desembarazando el recinto de apoyos. Lucca Pitti encargó a Brunelleschi un palacio que compitiese con el que estaba construyendo Giovanni Rucellai, el palacio Pitti en Florencia.

Leon Battista Alberti


Leon Battista Alberti (1404-1472) fue el más afamado arquitecto florentino de la segunda mitad del s. XV. A pesar de ser florentino vivió casi siempre fuera de ella, siendo su residencia favorita Roma. Le interesó notablemente el valor teórico de la arquitectura, de modo que su tratado De re aedificatoria supuso la piedra angular de la posterior tratadística arquitectónica. En la fachada de Santa Maria Novella de Florencia muestra sus deseos de crear una ciencia arquitectónica basada en el número y la proporción, basada en el cuadrado que se repite de forma constante. La fachada de Santa Maria Novella se basa en los esquemas decorativos del románico toscano, pero incorpora en la parte superior unas ménsulas laterales y un frontón coronando la estructura en el centro, que se convertirá en el modelo de abundantes fachadas posteriores. En la iglesia de San Andrés de Mantua, creó un modelo de planta de gran resonancia, que recurría a la cruz latina de nave única con capillas ubicadas entre los contrafuertes y crucero coronado por cúpula sobre pechinas. En el exterior de esta iglesia, Alberti aceptó a crear un tipo de fachada arquitectónica extraída de las enseñanzas clásicas, inspirada en el arco de triunfo romano, concretamente en el arco de Trajano en Ancona. Por otro lado, tal organización no es sino consecuencia del traslado del sistema de arcos empleado en el interior a la fachada, generando lo que se ha denominado como el “tramo rítmico de Alberti” (arco de medio punto flanqueado por pilastras). En la inacabada iglesia de San Francisco de Rimini, también conocida como templo de Malatesta, Alberti demuestra mejor que nada el influjo de la arquitectura romana. La tendencia a decorar los edificios con miembros arquitectónicos clásicos (arcos de medio punto flanqueados por pilastras) puede notarse en el palacio Rucellai de Florencia, donde los pisos horizontales se separan con un entablamento.

Comentarios de obras de arte


Cúpula de la catedral de Florencia-Brunelleschi

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Obra arquitectónica religiosa, cúpula de la catedral de Santa María dei Fiori de Florencia. Su autor fue Filipo Brunelleschi (1377-1446). Presentó un proyecto en 1418 pero los trabajos se desarrollaron entre 1420 y 1436, aunque la construcción de la linterna, según proyecto del mismo arquitecto, se inició en 1446 y concluyó en 1461.Es un monumento perteneciente a la arquitectura italiana del Quattrocento.
La cúpula presenta un perfil apuntado y planta octogonal. Su punto más elevado alcanza una altura sobre el suelo de 114 metros Su diámetro mayor es de 41,7 metros.Esta obra arquitectónica fue realizada en piedra (la base), ladrillo macizo (la mayor parte de la estructura), mortero y otros materiales, destacando el mármol de los nervios y del revestimiento del tambor. La cúpula de la catedral de Florencia se levanta sobre un tambor de planta octogonal realizado en piedra. Cada uno de sus ocho lados está revestido por placas de mármol (blanco y verde) y presenta un gran óculo central. Sobre este tambor se levanta la cúpula propiamente dicha que, al exterior, muestra un claro perfil apuntado en el que destacan los ocho nervios realizados con sillares de mármol blanco de cuatro metros de espesor. Todo el espacio de los plementos existentes entre aquellos está cubierto por tejas de barro planas, de color rojizo. En el punto de convergencia de los nervios se alza una linterna prismática, de ocho lados y 16 metros de altura, con contrafuertes rematados por volutas y cubierta por una estructura cónica coronada por una esfera de cobre dorado sobre la que se alza una cruz. Sin embargo esta imagen externa oculta la ingeniosa solución aplicada por Brunelleschi para levantar la construcción sin que fuesen necesarias cimbras de madera que soportasen la estructura durante el desarrollo de las obras. A tal efecto, el arquitecto concibió en realidad una doble cúpula, exterior e interior, de perfiles apuntados, de modo que existiese un espacio vacío entre ambas, siempre constante y con un sistema de vigas de refuerzo que se extienden horizontalmente entre los nervios. La cúpula interior, de menor tamaño, posee un total de 24 nervios construidos en ladrillo que reciben las descargas de la estructura, dividiendo el peso de su carga y llevándolo hasta el tambor. Recoge así el empuje de la cúpula externa, mientras ésta aleja a aquélla de la humedad, al tiempo que sus ocho nervios visibles al exterior carecen de verdadera función estructural. Con todo ello se reduce el peso del conjunto y se posibilita la existencia de una galería interna entre ambas cúpulas que conduce hasta la linterna. Por último, cabe mencionar que gracias al sistema constructivo autoportante empleado en esta obra, realizado a base de anillos concéntricos de ladrillo que van sucediéndose en altura, la cúpula presenta, vista desde el interior de la catedral, una superficie completamente plana, sin nervios de ningún tipo.
Las dimensiones de esta cúpula la convierten en la construcción más relevante del Quattrocento italiano. La obra en sí misma simboliza la importancia de Florencia como núcleo fundamental del arte renacentista durante el siglo XV y principal ciudad de la época, tratando de hacer visible el paralelismo entre la ciudad toscana y la brillante Roma de la época clásica. Al mismo tiempo, el hecho de que corone el templo catedralicio la constituye en símbolo visible de la fortaleza de la Iglesia cristiana en la sociedad florentina.

Basílica de San Lorenzo-Brunelleschi

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La obra arquitectónica a comentar es la basílica de San Lorenzo de Florencia, construida por Filippo Brunelleschi (1377-1446) entre 1421-1428, por lo que pertenece al arte del Renacimiento, y en concreto, al Quattrocento italiano.
Obra arquitectónica con planta de cruz latina, de tres naves y capillas laterales. Presenta cubierta exterior a dos aguas en la nave central y a un agua en las laterales. Construcción realizada en piedra, con mármol para los revestimientos decorativos y material de relleno en las bóvedas. Nos hallamos ante un edificio que presenta una planta de cruz latina muy alargada. Está dividido en tres naves a las que se adosan capillas laterales. La nave central, de mayor altura y anchura que las otras, presenta una arquería con arcos de medio punto sostenidos por columnas corintias, cuyos capiteles sostienen cubos de entablamento con arquitrabe, friso y cornisa. A mayor altura aparece un muro perforado por amplios y esbeltos vanos de medio punto que permiten la iluminación natural del interior del templo. La cubierta interior de la nave es plana, con casetones decorados mediante rosetones dorados sobre fondo blanco. Las naves laterales presentan bóovedas vaídas que apean, a un lado, sobre las columnas de la nave central y, al otro, sobre pilastras de orden corintio. Sobre éstas, a los lados externos, encontramos óculos de iluminación.
Las capillas de los extremos, siete a cada lado, muestran un acceso con arco de medio punto y se cubren con bóveda de cañón. Por su parte, el transepto presenta en su frente cinco capillas , todas ellas rematadas con testero plano. La central, a modo de ábside, se alinea con la nave principal y posee el mismo tipo de cubierta adintelada. El testero queda enmarcado por dos columnas corintias sobre las que se alza una tribuna, generando una doble altura en la que se aprecian sendos arcos de medio punto. La otras cuatro capillas se alinean con las naves laterales y se cubren, al igual que éstas, con bóvedas vaídas. Además, posee el transepto otras tres capillas en cada uno de sus extremos, orientadas hacia la cabecera del templo (en un caso) y hacia el crucero (en los otros dos).
Adosados a ambos lados del transepto se encuentran dos amplios espacios, que sobresalen de la estructura del templo. Son las llamadas "Sacristía Vieja" (obra del propio Brunelleschi) y "Sacristía Nueva" (obra de Miguel Ángel). El crucero se cubre con cúpula semiesférica que aparece al exterior cubierta por una estructura a modo de cimborrio. Al exterior el templo presenta una fachada inconclusa, hecha en piedra y ladrillo, ya que no se llevó a cabo su revestimiento con decoración de mármoles.
Cuando Brunelleschi recibe el encargo de levantar (sobre una antigua iglesia románica) la Basílica de San Lorenzo, Florencia se halla en el comienzo de una etapa de esplendor que viene marcada por el predominio en el gobierno municipal de la familia Médicis, representada por Juan de Vicci Médicis (1360-1429), riquísimo banquero, comitente de la obra y con el que se inicia el apogeo de la dinastía florentina, consolidado con su hijo Cosme el Viejo (1389-1464). Juan de Médicis decide encargar el proyecto a Brunelleschi con una clara finalidad: el templo habría de servir como panteón de los miembros más ilustres de la familia, para mostrar al mundo no sólo la riqueza familiar, sino también su predominio en la vida política y cultural de la capital toscana.
Este templo, claro ejemplo de la arquitectura renacentista del Quattrocento italiano, se inspira por un lado en las primeras basílicas paleocristianas y, por otro, en los patrones de la arquitectura clásica, tal como revelan elementos como el orden corintio o la cubierta plana con casetones. Todo el edificio refleja el acusado interés de Brunelleschi por conseguir la armonía y la proporción en la construcción. Para ello, el arquitecto parte del empleo de un módulo cuadrado (al que responden con exactitud la capilla mayor y el crucero) que se extiende al conjunto del edificio, ya sea multiplicando o dividiendo sus dimensiones, con lo que se obtiene un acusado efecto de regularidad y simetría. Atrae también al arquitecto la consecución de una iluminación natural graduada del interior. Para ello, la nave central muestra grandes ventanales, que se ven reducidos a óculos en las laterales, mientras que las capillas adosadas carecen de vanos al exterior. Con todo ello Brunelleschi proponía un nuevo tipo de iglesia, que se alejaba de los patrones góticos imperantes hasta el momento y se inspiraba en modelos clasicistas, dando lugar de esta manera al comienzo de la arquitectura renacentista, que había ensayado poco antes en el Hospital de los Inocentes, también en Florencia. Definitivamente, los tiempos medievales quedaban atrás.

Palacio Rucellai-Alberti

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Obra arquitectónica civil titulada palacio Rucellai, situada en la ciudad italiana de Florencia. Fue diseñada por Leon Battista Alberti (1404-1472) y pertenece a la arquitectura italiana del Quattrocento.
El mercader florentino Rucellai le encargó el proyecto de su palacio en 1446. Pero las obras se iniciaron bajo la dirección técnica de Bernardo Rosellino , discípulo de Alberti en quién delegó. Se terminaron hacia 1455. El palacio urbano (palazzo) era el tipo de vivienda de la rica aristocracia financiera y comercial de Italia desde el siglo XIII. En la Baja Edad Media todavía es relativamente pequeño y con recuerdos de la fortaleza medieval. Los que se levantan en el Renacimiento además de más grandes (a veces ocupan una manzana) están delimitados funcionalmente y comparten una estética que les aleja del edificio gótico.
En el palacio Rucellai podemos apreciar los elementos básicos de la estructura del palacio renacentista:
  • Del palacio Rucellai desaparece la torre defensiva medieval y el edificio se integra en la arquitectura urbana como expresión del nuevo espíritu. Sin embargo, el almohadillado y la solidez del piso inferior, con estrechos vanos adintelados, manifiestan el poder de los moradores.
  • El edificio se estructura en torno a un patio central porticado o atrio, siguiendo la disposición de la domus romana. Sirve como patio de luces y, por supuesto, de acceso interno a las distintas dependencias de la construcción y a la fachada interna porticada o loggia. Hoy el patio está cerrado en dos de sus lados.
  • El piso inferior es utilizado para el tránsito de clientes, comerciantes y visitantes. También integra el lugar de almacén de productos, las cocinas, y los establos. Sus entradas deben ser varias para dar entrada y salida fácil a carruajes, animales y peatones.
  • El primer piso o piano nobile constituye el lugar de residencia de la familia y donde hacer gala de su poder y riqueza. De ahí que deba estar más engalanado externa e internamente.
  • El piso superior suele ser el de los dormitorios y el de las habitaciones de invitados y sirvientes.
  • Remata el edificio un alerón sobresaliente que cumple las funciones de cerrar la composición de la fachada en sentido horizontal y de alejar el agua de lluvia del paramento.
Las aportaciones renacentistas de la obra que engarzan en el mundo clásico radican en la fachada:
  • Alberti diseña tres pisos separados por sendos entablamentos que generan una serie de franjas horizontales sometidas a la tensión de pilastras verticales. Para evitar la excesiva monotonía de los pisos superpone los órdenes clásicos, lo que denota la influencia del Coliseo Flavio o del Teatro de Marcelo. En la planta baja son de orden toscano, en el piso principal, jónicas, y en el superior, corintias.
  • La combinación de pilastra, entablamento y arco de medio punto de los pisos superiores también está inspirado en los edificios de espectáculos romanos y será retomado por arquitectos como Andrea Palladio en el siglo XVI.
  • El muro presenta un suave almohadillado, técnica que consiste en resaltar los sillares rebajando sus bordes, como se hacía también en edificios de ingeniería romanos como los acueductos y los puentes.
  • Las ventanas son geminadas y se inscriben en arcos de medio punto. La prioridad del piso central es reforzada por la colocación de los escudos de la familia Rucellai sobre algunas de las ventanas.
  • Las líneas horizontales y verticales, curvas y ángulos, vanos y planos se organizan de tal modo que dan a esta fachada un singular ritmo.
La tipología desarrollada en este palacio alcanzó gran proliferación en la arquitectura italiana renacentista, sobre todo en la ciudad de Roma.

Vocabulario artístico


En este tema hemos trabajado los siguientes conceptos pertenecientes al vocabulario artístico de la materia:
ALMOHADILLADO
BALAUSTRADA
CÚPULA: TAMBOR, CASQUETE, LINTERNA, PECHINA
HORNACINA
PILASTRA