Contexto histórico del arte griego




Los pueblos situados en la zona oriental del Mediterráneo y de las islas del mar Egeo llegaron a constituir brillantes civilizaciones: la civilización cretense o minoica (2200-1400 a. C.) y la civilización micénica (1600-1200 a. C.). Su gran desarrollo cultural y artístico sirvió para la formación del arte griego, de ahí que a su cultura se le denomine prehelénica. La civilización griega ocupaba parte de los territorios de la península de los Balcanes, las islas del Egeo, la zona costera de Asia Menor y Creta. Su historia puede dividirse en: época arcaica (siglo VIII al 480 a. C.), época clásica (480-330 a. C.) y época helenística (330-siglo I a. C.).

El mar Egeo fue protagonista de un intenso tráfico comercial, con una importante ruta entre Creta y los litorales asiático y africano. Creta se erigió en centro de una gran civilización urbana, llamada también minoica. En los centros urbanos se han encontrado palacios en los que ejercía el poder un príncipe representativo de la clase rica de comerciantes armadores, de donde procede el nombre de talasocracia cretense. Después del 1400 a. C., la civilización cretense entró en declive y los cretenses quedaron expuestos a los afanes conquistadores y a la invasión de los griegos aqueos o micénicos.

Los griegos de Micenas eran pueblos indoeuropeos que se habían asentado en Grecia continental a comienzos del II milenio a. C. Los aqueos se establecieron sobre la población autóctona y crearon una sociedad militar que vivía de la agricultura, la artesanía, el comercio y la guerra. Exportaban lana y cerámica e importaban metales y objetos de lujo. Las clases dirigentes de las diferentes monarquías o reinos estaban formadas por reyes, grupos de funcionarios y jefes militares. La expansión micénica estuvo dirigida hacia el Mediterráneo occidental, hacia el norte de Europa y hacia las costas e islas del Mediterráneo oriental y el mar Egeo. La expansión comercial y marítima dio origen a las leyendas míticas de los viajes de Ulises y de los de Jasón y los argonautas. Las mismas causas desencadenaron la guerra de Troya narrada por Homero en la Ilíada y la Odisea. La civilización micénica llegó a su fin con la invasión de los dorios, el incendio de los palacios, el cambio climático, la disminución de las cosechas y los levantamientos campesinos.

La invasión de los dorios provocó un periodo de conflictos, migraciones de pueblos enteros y destrucción de ciudades. De este modo se inició en Grecia una época oscura que duró hasta el siglo VIII a. C., momento que da comienzo el periodo arcaico (siglos VIII al V a. C.) de la historia de Grecia. Las características físicas de Grecia, de relieve montañoso, impulsaron a los pueblos griegos hacia la expansión por el mar Mediterráneo para comerciar y guerrear. Otra de sus actividades fue la agricultura (cereales, vid y olivo), cuyos productos utilizaban para comerciar. La capacidad comercial de las ciudades griegas fue un factor decisivo en su expansión política y cultural por el Mediterráneo. Poco a poco se fue formando un verdadero imperio colonial helénico, aunque las relaciones de las nuevas ciudades con la península griega fueron simplemente comerciales y culturales. Durante la colonización, Grecia chocó con los imperios de Asia Menor, lo que originó las guerras médicas (siglo V a. C.) contra los persas. Los griegos obtuvieron la victoria gracias al poderío naval de la ciudad de Atenas. La organización política en la época arcaica estaba basada en las polis. Estas eran ciudades Estado gobernadas por una aristocracia de grandes propietarios. Este sistema de poder en manos de un grupo privilegiado se denomina oligarquía.

A partir del siglo V a. C. comienza la época clásica, en la que Atenas implanta la democracia, basada en la participación política de todos los ciudadanos. En la democracia ateniense los ciudadanos formaban parte de la Asamblea, en la que se decidían la paz, la guerra, los pactos y alianzas; se aprobaban leyes y nombramientos, por ejemplo. La participación democrática se negaba a esclavos, extranjeros y mujeres. La rivalidad entre Atenas y Esparta desencadenó las guerras del Peloponeso a finales del siglo IV a. C., en las que Grecia fue arrasada tras un extenuante conflicto y Atenas derrotada, perdiendo la hegemonía alcanzada en tiempos de Pericles.

En el periodo helenístico (siglos IV-I a. C.), el rey Filipo de Macedonia conquistó las polis griegas. Con su hijo, Alejandro Magno, se extendió la cultura griega por su enorme imperio, que llegaba hasta los límites del río Indo. Tras las numerosas conquistas de Alejandro, las ciudades griegas quedaron integradas en un vasto imperio, que muy pronto se fragmentó en reinos independientes, los llamados reinos helenísticos. Los generales que se repartieron el imperio de Alejandro impusieron formas de gobierno monárquicas.

Los griegos desarrollaron las principales ciencias, como la matemática, la astronomía, la física, la medicina, la biología, la geografía y la historia. En su búsqueda de explicaciones racionales a los enigmas de la existencia, basándose en la razón y la inteligencia, crearon la filosofía, el pensamiento racional. Los padres de la filosofía fueron Sócrates, Platón y Aristóteles. Para los griegos tuvo gran importancia la poesía, cuyo máximo representante fue Homero, con las obras mencionadas más arriba. Un capítulo esplendoroso de la cultura griega fue el arte, que sentó las bases de la sensibilidad artística occidental.





Características generales de la arquitectura griega: el templo






El arte griego viene determinado por una serie de características generales que se encuentran ligadas profundamente a la esencia del pensamiento griego clásico. Podríamos sintetizarlas en los siguientes apartados.
  • Los griegos sentían una necesidad profundamente arraigada de descubrir un orden en el flujo de la experiencia física y psicológica. Los griegos pretendían hallar un orden (cosmos) que explicase la experiencia ante la ansiedad que les producía la irracionalidad aparente de la experiencia.
  • Por ello basaron su arquitectura en la medida y la proporción. La medida y la proporción de las formas singulares da lugar, una vez que se inserta en un conjunto, a la armonía. Todos los elementos singulares del edificio deben estar basados en la proporción.
  • La medida de todas las cosas para los griegos, que se convertirá también en la escala de su arquitectura, es el hombre. El orden arquitectónico griego se basa en la escala humana.
  • La armonía, basada en la medida y la proporción del hombre, constituye la idea de belleza que rige toda la producción artística griega. Los griegos representarán lo específico a la luz de lo genérico, esto es, una idea de belleza cuyo referente es el hombre, derivada de una explicación racional del universo.

Los griegos usaron para sus edificios el adobe, la madera, la terracota y la piedra. En los edificios más antiguos, los griegos empleaban el adobe y la madera. Más adelante predominó la piedra, ya fueran las calizas más duras, el conglomerado o el mármol. Generalmente se recubría los dos primeros con estucos para obtener unas superficies más refinadas. Los sillares, bien labrados antes de ser colocados, se disponen en hiladas regulares, generalmente a soga y tizón (alternando sillares dispuestos horizontalmente con otros transversales). Normalmente los sillares están a hueso (sin mortero en las juntas) y para ello se solían pulir mediante frotación con arena. Se recurría normalmente a la fijación de los bloques a través de un sistema con espigas de madera o grapas metálicas.
El templo es la tipología arquitectónica griega por excelencia. Los orígenes tipológicos del templo griego se encuentran en el megaron (sala central columnada) de la casa micénica, una sala rectangular precedida por un pórtico de columnas. Los templos más antiguos apenas se diferencian de las habitaciones de los hombres. Paso a paso, el templo se fue embelleciendo hasta alcanzar formas monumentales. Asimismo, los griegos asimilaron de Oriente el importante papel que estos pueblos concedían en sus edificios a la columna, con sus repertorios decorativos incluidos. El templo se convierte en el alma de la ciudad. El templo es la casa de un dios o, más exactamente, la casa de la estatua de un dios, donde los fieles nunca se reúnen en asamblea. Todo el ceremonial religioso se desarrolla fuera del templo.
Tras una serie de experimentos primitivos, se obtuvo la planta definitiva del templo, que se mantendría grosso modo constante durante todo el arte griego. El núcleo o elemento principal del templo lo forma una sala rectangular (cella o naos) que cobija la estatua del dios a quien el recinto está dedicado. Delante de la puerta de este recinto suele haber un pórtico (pronaos) con paredes laterales rematadas por dos pilastras (antae), una a cada lado del umbral. Cuando entre ellas existen columnas puede hablarse de “columnas in antis” o de “templo in antis”. Para rimar con el pronaos se construye en el extremo opuesto de la cella un pórtico (opistodomos), incomunicado con el templo. Los templos monumentales poseen además, pórticos de columnas, que unas veces lo rodean por los cuatro costados (templo períptero), y otras veces se reducen a la fachada principal (próstilo) o a la principal y a la del opistodomos (anfipróstilo). También existen templos pseudoperípteros, que presentan una organización similar al períptero, pero donde en lugar de columnas en sus fachadas laterales, presenta semicolumnas empotradas en el muro de la nave. E incluso templos dípteros, que son aquellos rodeados por una doble fila de columnas. Las columnas ubicadas frente al pronaos y al opistodomos se denominan peristilo, mientras que las que se ubican en los laterales del templo se llaman pteron. El pasillo existente entre el muro del templo y el pteron se denomina pteroma. Atendiendo al número de columnas de su frontispicio, el templo puede ser dístilo (dos columnas), tetrástilo (cuatro), hexástilo (seis), octástilo (ocho) y así sucesivamente. El templo se levanta sobre unas gradas denominadas estereóbato, y el nivel sobre el que se levantan las columnas se denomina estilóbato.
A juzgar por los escasos restos de color sólo determinadas partes del templo griego se pintaban regularmente, como el fondo de las metopas, frisos y pedimentos esculpidos que eran rojos o azules a menos que, como en la mayoría de las metopas, se dejaran en blanco. Las esculturas se pintaban en varios tonos. El fuste de las columnas y las paredes exteriores de la naos se dejaban en blanco y parece ser que así se hacía también con los capiteles, excepto cuando se recubrían con estuco. De este modo se usaba esculturalmente el color para acentuar las diversas partes del templo, debiendo de resaltar en gran manera su armonía y el efecto del conjunto.



Además del templo, en la arquitectura griega encontramos otras tipologías religiosas:
  • Relacionados con los templos son los edificios circulares conocidos como tholos, que consisten en una cámara con círculos concéntricos de columnas que, a veces, eran de varios órdenes. Se cubrían con falsas cúpulas, cónicas o troncocónicas al exterior.
  • El altar es un recinto abierto que precedió al templo como lugar de culto y más adelante se conservó como una dependencia esencial del templo, dentro del mismo o, más a menudo, en el exterior, mirando hacia su entrada.
  • Los tesoros (thesauroi) eran edificios que se usaban para albergar las ofrendas públicas y, a veces, las privadas. Cada comunidad erigía su propio tesoro que generalmente consistía en una cámara cuadrada más bien pequeña, de entre 5 y 6 m de lado, precedida por un pórtico.
  • A veces se accedía al santuario a través de un simple pórtico y otras a través de una complicada estructura con varios pórticos o propileos.

Los griegos concedieron una gran importancia al ciudadano y al empleo que éste realizaba de los espacios públicos. Las principales tipologías civiles de la arquitectura griega eran:
  • El teatro griego posee una orquesta (orchestra) circular. Detrás de ella se alzaban las gradas del auditorio, cuyo arco era algo mayor que un semicírculo. Una galería lo dividía en dos pisos que, a su vez, estaban divididos en secciones triangulares por escaleras radiales.Tras la orquesta se sitúa la escena (skene), antecedida por el proscenio (proskenion). El teatro se ubicaba en las laderas de una colina o en un valle, utilizando los desniveles del terreno para el auditorio.
  • El odeón albergaba los concursos musicales y los ensayos teatrales. Tiene forma parecida a un teatro pero de pequeñas dimensiones.
  • Los estadios, al igual que los teatros, utilizaban los desniveles del terreno para situar el auditorio. Eran de forma alargada, con los extremos redondeados o cuadrangulares. Por su parte, el hipódromo era el lugar destinado a las carreras de caballos y carros. Es de similares características que el estadio pero de mayores dimensiones.
  • Los stoas eran lugares destinados al descanso y a la conversación callejera. Eran edificios generalmente rectangulares con pórticos columnados.
  • Gimnasios y palestras están destinados a ejercicios gimnásticos en general. Son espacios rectangulares o cuadrados al aire libre, rodeados de pórticos y baños.
  • Los monumentos sepulcrales griegos pasaron por diversas fases de desarrollo y variaron según las localidades.
  • Finalmente, la casa griega era de construcción sencilla. Se orienta hacia el interior, con fachada cerrada, sólo una puerta de acceso y a lo sumo, con una ventana. Tras la puerta estaba el vestíbulo, del que se pasa a un patio columnado en torno al cual se organizan las habitaciones. La casa se organiza en torno al patio interior. No existían casas de varios pisos en Grecia.

La utilización y ordenación de los elementos del templo conforme a unas reglas preestablecidas se denomina orden, que está compuesto de tres elementos fundamentales: pedestal, columna y entablamento. Toda la arquitectura griega pertenece por ende, a la categoría de arquitectura arquitrabada, que ignora el arco y la bóveda.
Sobre una base de piedra formada por sillares irregulares o más o menos cuadrangulares (estereóbato), se colocaba un escalón superior (estilóbato) a partir del cual arrancaba la columna. Existen tres órdenes principales en la arquitectura griega:
-Orden dórico. Nació a mediados del s. VII a. C. La columna carece de basa, por lo cual el fuste arranca directamente del estilóbato. Veinte o dieciséis estrías verticales unidas en arista viva surcan el cuerpo del fuste. El diámetro del fuste mengua desde el estilóbato al capitel, pero esta disminución no se verifica de un modo regular, sino que el tronco de la columna se hincha ligeramente en su centro, produciendo el llamado éntasis. Antes de tocar el capitel, tres surcos horizontales llamados collarino, señalan el tránsito al nuevo elemento. El capitel consta, además de collarino, de un núcleo principal en forma de plato macizo llamado equino, y de un prisma cuadrangular denominado ábaco que remata la columna. Sobre el ábaco, descansan los tres miembros horizontales del entablamento: arquitrabe, friso y cornisa. El arquitrabe es una gran viga de piedra acostada sobre las columnas y no posee adorno alguno. Sobre él cabalga el friso, que es una segunda viga en cuyo exterior alternan triglifos (rectángulos divididos en tres listeles verticales por dos surcos y medios surcos) y metopas (losas aproximadamente cuadradas, sin decorar o con decoración esculpida y pintada). Al pie de cada triglifo se encuentra una varilla de piedra (régula) con seis gotas. La cornisa consta de dos miembros: un alero ancho adornado en su cara inferior con tabletas de piedra cubiertas de hileras de gotas. En los lados menores del edificio existe, además de la horizontal, una cornisa ascendente que sigue la línea de doble vertiente del tejado y limita por lo alto el gran triángulo del frontón. El frontón es el remate triangular de la fachada de un edificio, en cuyo interior se aloja el tímpano. Las esquinas y el vértice del edificio se coronan con unas figuras decorativas de bulto redondo denominadas acróteras.
-Orden jónico. Nació en el s. VII a. C. en Jonia, en las riberas de Asia, como una construcción helénica revestida de formas orientales, en sus capiteles sobre todo. La planta del edificio y su pedestal no se diferencian fundamentalmente de los del orden dórico, pero la columna jónica posee un elemento que el orden dórico había desechado en sus comienzos: la basa. La basa se compone de un plinto, tres pares de molduras cóncavas (escocias), y en lo más alto, una gruesa moldura convexa (toro) con acanaladuras horizontales. El fuste recibe veinticuatro acanaladuras verticales, separadas por superficies lisas o en arista muerta. El capitel posee un equino cubierto de ovas, una voluta (que es como una almohadilla con los extremos enroscados en espiral) y un ábaco decorado con hojas. El ábaco es de un tamaño más reducido que el del orden jónico. El arquitrabe jónico se divide en tres bandas horizontales, cada una de las cuales rebasa un poco las medidas de la inmediata inferior. El friso, cuando existe, es una zona lisa y continua, buen campo para los relieves decorativos.
-Orden corintio. Nace en Corinto y es el producto de la evolución iniciada en la Grecia clásica, a partir de un capitel de hojas de acanto en juego con el orden jónico. Este orden es prácticamente sólo el capitel pues, salvo éste, el orden sigue las normas del jónico.

Todas las ciudades griegas tenían murallas, con puertas y torres, para defenderse de sus enemigos. En la mayoría de los casos, una Acrópolis sobreelevada, recinto sagrado de la ciudad, también servía como último refugio ante posibles invasiones. Los griegos desarrollaron el plano ortogonal o reticular, cuya invención se atribuye a Hipodamo de Mileto, quien planificó la ciudad de El Pireo para los atenienses a mediados del s. V a. C. Aparecen las calles porticadas, que a partir de entonces han constituído un bello rasgo de las ciudades mediterráneas. Asímismo, se añadieron importantes puertos a las ciudades de la costa del Egeo. La ciudad griega influyó notablemente sobre la planificación de las ciudades romanas.

Evolución del templo griego



A finales del siglo VII a. C., en la época arcaica, se había establecido ya el canon del templo griego. Hay suficientes ejemplares para conocer sus rasgos sobresalientes. Las primeras columnas eran relativamente cortas , con fustes gruesos (éntasis excesivos) y capiteles pesados, mientras que las posteriores eran más altas y delgadas, con capiteles más ligeros. La anchura del intercolumnio tendió a aumentar con el paso del tiempo, reduciéndose gradualmente la del entablamento; las metopas, que en los primeros edificios a menudo eran de diferentes tamaños, más tarde se hicieron cuadradas. En época clásica, las columnas de los laterales doblaban en número a las frontales, mientras que en época arcaica, las columnas laterales eran más del doble de las frontales.

En cuanto al dórico arcaico (630-480 a. C.), la construcción en piedra reemplaza a la de madera y adobe, sin abandonar las formas y los elementos de esta frágil arquitectura. Se desarrolla el esquema dórico hexástilo, con dos columnas centrales in antis, y con dos columnatas interiores que dividen la cella en tres naves. Este esquema se desarrolla en el templo de Apolo en Corinto (hacia 540 a. C.). Estas características del dórico arcaico se mantuvieron a lo largo del siglo VI a. C, grosso modo en obras como el templo de Ártemis en Corfú, el templo C de Selinonte (550 a. C. en Magna Grecia), y los tres templos de Paestum: la llamada basílica de Paestum (530 a. C., dedicado a Hera, 9x18 columnas, cella dividida en dos naves por una hilera de columnas), el templo de Atenea en Paestum (510 a. C.), y el templo de Hera en Paestum (460 a. C.). Un edificio de gran originalidad es el tesoro de los atenienses en Delfos, hacia 500 a. C., un tesoro tetrástilo dórico de gran sencillez y armonía.
El jónico arcaico se inicia a comienzos del s. VI a. C., con el templo de Artemisa en Éfeso. Existen menos ejemplos de este orden que del dórico en la época arcaica. Un edificio de singular personalidad es también el tesoro de los sifnios en Delfos (hacia 530-520 a. C.), dístilo in antis que emplea cariátides en lugar de columnas. Posee ciertos elementos del orden jónico: friso continuo de relieves escultóricos.

Los principios de la época clásica se ubican en torno a los años 480-450 a. C. En 480 a. C. se produce la invasión de Grecia por parte de Jerjes, comenzando la Segunda Guerra Médica. Es el tiempo de la afirmación de Atenas a través de la democracia. El período clásico abarca entre 450-323 a. C. Se inaugura con el Partenón de Atenas (447-438 a. C.). Este templo es expresión de la política de prestigio que Pericles propugnaba y de su remodelación de la Acrópolis ateniense. Las obras fueron realizadas bajo la dirección de Fidias (que en este momento dirigía todas las obras de la Acrópolis), siendo los arquitectos Ictinos y Calícrates. Es el recinto de la diosa principal de la ciudad: Atenea Parthenos. El edificio es de mármol del Pentélico. Templo dórico octástilo (8x17 columnas), períptero y anfipróstilo. Posee seis columnas delante de cada una de sus puertas. La cella albergaba la escultura crisoelefantina de la Atenea Parthenos de Fidias, flanqueada y respaldada por una columnata dórica, sobre cuyos capiteles corría un arquitrabe y sobre éste descansaba otra columnata, dórica también, que sostenía las vigas de la techumbre. El opistodomos tenía su techo apoyado sobre cuatro columnas probablemente jónicas. El orden dórico alcanza la cumbre de su perfección: el equino posee un perfil tenso y al mismo tiempo una curva hiperbólica continua, mismo tamaño de equino y ábaco. El templo posee un conjunto de modificaciones ópticas con el fin de reforzar la sensación de armonía y proporción: abombamiento convexo del estilóbato; además, las columnas son más anchas y están más próximas hacia las esquinas, separándose y afinándose a medida que se acercan al centro de la fachada; todas las metopas tienen distinta anchura y prácticamente no existe ningún ángulo recto. Pero la impresión general de la obra es del más perfecto clasicismo.
La obra de conversión de la Acrópolis de Atenas en un suntuoso conjunto monumental cobra un nuevo impulso después de terminado el Partenón. En los años que median entre éste y finales del s. V, la porción más noble de Atenas adquiere todos los rasgos esenciales de su fisonomía.
Los Propíleos (437-432 a. C.) son un acceso monumental a la Acrópolis en su flanco occidental. Estuvieron bajo la dirección del arquitecto Mnesicles. La obra no llegó a terminarse. Poseía dos frentes dóricos hexástilos al interior y al exterior de la Acrópolis. El pórtico exterior presentaba a los lados dos plataformas, cada una con tres columnas jónicas, orientadas en sentido perpendicular a la fachada, que contribuían a sostener el suntuoso techo de mármol, decorado con estrellas sobre fondo azul. El pórtico interior estaba a un nivel más alto que el pórtico exterior. Aparte de los pórticos propiamente dichos, Mnesicles había proyectado unas alas que no pudieron realizarse en su totalidad. De éstos sólo se construyó uno, la “pinacoteca” que contempló Pausanias. A su vez el pórtico interior llevaría adosado dos edificios rectangulares con tejado a tres vertientes sobre cuatro columnas situadas en el eje mayor de cada uno de los cuerpos. Estos edificios no se realizaron.
El templo de Atenea Nike (Atenea victoriosa) se decidió construír hacia 449 a. C. para conmemorar el ventajoso tratado de paz recién firmado por los persas. Las obras no se realizaron hasta 427-424 a. C. Hallábase en el rincón de la Acrópolis que se adelantaba a los Propíleos. La estrechez del espacio obligó a encoger el edificio proyectado por Calícrates. Es un templo jónico tetrástilo y anfipróstilo, con columnas de fuste monolítico, con dos pilastras entre las antae. La cella cuadrada (sin pronaos ni opistodomos) se cerraba con una reja de bronce.
El Erecteion es un templo ubicado en la ladera septentrional de la Acrópolis. Sustituye a una serie de templos destruídos durante la guerra, por lo que estaba vinculado a una serie de espacios sagrados que determinarán su planta irregular: las huellas de la disputa entre Atenea y Posidón (el olivo y la brecha abierta en la roca por el tridente); tumba de Cécrope, Erecteo y Bootes, reyes míticos de Atenas; el antiguo templo de Atenea Polias; la grieta en que el dios niño Erictonio, en forma de serpiente, custodiaba la Acrópolis; un santuario de Pándroso, una de las hijas de Cécrope y madre de Erictonio; y otros santuarios. El templo se inició hacia 421 a. C., pero tras una pausa, se construyó entre 407-404 a. C. El nuevo templo posee grandes desigualdades e irregularidades en el terreno debido a las tradiciones religiosas que estaban vinculadas a aquel lugar. El arquitecto decidió cobijar todos los cultos heredados en una estructura compleja y misteriosa. Los varios recintos en que el templo se divide, se encuentran en niveles distintos. El conjunto se nos presenta como un rectángulo orientado de Este a Oeste, con una sección occidental, que a su vez comprende tres recintos: una estancia rectangular (Posidón-Erecteo), con un pórtico jónico hexástilo (con cuatro columnas delante y dos detrás) en cada uno de sus extremos norte (a menor altura que el resto del edificio) y sur, y dos cámaras interiores (santuarios de Bootes y Hefesto), que en su tiempo estaban separadas por un muro bajo que no alcanzaba la altura del techo. A continuación y a la misma altura, se encuentra una cella para Atenea Polias y para la palmera de bronce de Calímaco, precedida por un pórtico hexástilo jónico. En el pavimento, el arquitecto hubo de respetar la hendidura producida por el tridente de Posidón, y para ello construyó una especie de brocal de pozo a su alrededor, y en la techumbre abrió un boquete cuadrangular, de modo que la huella sagrada continuó a cielo descubierto, conforme a las exigencias de los guardianes de la Acrópolis. El patio occidental albergaba el santuario de Pándroso, el olivo de Atenea y la tumba de Cécrope. En el lado sur del edificio se levanta el gracioso Pórtico de las Cariátides, cuatro en primera fila y dos a espaldas de las de los extremos, repitiendo así la disposición de las columnas en el pórtico norte. El estilo de las cariátides (korai, doncellas) es similar al conjunto de esculturas del Partenón. En el lado occidental, las desigualdades del terreno impedían construír un pórtico que rimase con el oriental. La diferencia de nivel se salvó levantando un muro y sobre éste se colocaron cuatro columnas adosadas a una pared en su parte baja y exentas en su parte superior, quedando el conjunto enmarcado por las pilastras en que remataban los dos grandes muros laterales. Por tanto, la irregularidad de la planta se compensa extremando la belleza de los elementos constructivos para componer un conjunto que llama la atención por su riqueza, variedad y primorosos detalles, advirtiéndose en ello la flexibilidad del jónico, que admite distintas soluciones, cánones y medidas.
En el 431 a. C. llega a su fin el período de paz que había permitido a los dirigentes atenienses Cimón (470-461 a. C.) y Pericles (461-429 a. C.) crear la liga de Delos y controlar la práctica totalidad de las costas de Delos. Una coalición doria, dirigida por Corinto y Esparta, responde en ese año a una provocación y desencadena la Guerra del Peloponeso que, tras un breve período de paz, concluye con la rendición de Atenas en el 404 a. C. Con la capitulación de Atenas ante la ciudad de Esparta (404 a. C.), toda Grecia se vio sumida en la miseria durante más de dos décadas. Este hecho que acaba con la preeminencia ateniense, supone un cambio de rumbo de la cultura griega. Pronto surgirá fuera de Atenas una nueva relación entre arte y política: los tiranos de Sición, el sátrapa Mausolo de Caria y los reyes macedonios Filipo II y Alejandro Magno solicitarán a los artistas que den forma plástica a su concepto de poder personal, surgiendo así un arte “oficial” volcado en fomentar el culto al monarca. El arte cobrará una faceta cotidiana y privada, en oposición al arte público y religioso que había caracterizado al siglo anterior. La construcción de templos, objetivo primordial del arquitecto clásico, alterna con la de edificios seculares de proporciones gigantescas.
En los años inmediatos a la contienda las obras van a ser muy escasas. De esta época destaca el tholos de Epidauro (385 a. C.), obra de Theodores de Focea. Están compuestos por una cella redonda rodeada por dos anillos de columnas (un pórtico exterior y una columnata interna), que se prestaban a la combinación de órdenes características del siglo IV a. C. El tholos de Delfos tenía un peristilo de veinte columnas dóricas muy esbeltas, y un anillo interior de diez columnas corintias muy próximas al muro, pero no adosadas a él.
El sepulcro monumental de Mausolo, sátrapa de Caria, en la capital de su reino, Halicarnaso, es la empresa monumental más deslumbrante de este siglo IV a. C. que comenzaba a sentir lo colosal, lo nunca visto, como nuevas categorías estéticas de primer orden. Fue una obra de grandes dimensiones y de rica ornamentación escultórica en la que intervinieron artistas como Escopas, Timotheos, Briaxis y Leocares. El proyecto arquitectónico se debió a Pytheos y Sátyros, que basaron su obra en los ricos monumentos de los príncipes de Asia Menor. La obra se inició en 352 a. C., a iniciativa del propio Mausolos, que murió en dicha fecha. El monumento constaba de un enorme podio rectangular ceñido por dos frisos escultóricos (Amazonomaquia y Centauromaquia), un templo jónico períptero con la cella circundada por un friso (carreras de carros) y una pirámide de veintitrés escalones, rematada por una carroza de cuatro caballos.
A Polícleto el Joven se debe el teatro de Epidauro (mediados del s. IV a. C.), el más antiguo llegado a nuestros días, cuya descripción se corresponde con la tipología del teatro griego.
El período helenístico (323-30 a. C.), comprende desde la muerte de Alejandro (323 a. C.) hasta el principado de Augusto (31 a. C.). La cultura de este tiempo se desenvuelve en amplios horizontes con elementos heterogéneos. La actividad intelectual más creativa sigue circunscrita en lo esencial al marco del Egeo y a las ciudades griegas tradicionales: Atenas, Rodas, Delos, Pérgamo y Alejandría serán las escuelas más importantes. Atenas ha perdido su importancia política, pero era reconocida por todos como el más noble solar de la cultura griega, y conservaba una elevada categoría de orden intelectual. La arquitectura helenística se caracterizará por:
1) Fuerte sentido de la grandiosidad, de la suntuosidad y del afán decorativo.
2) Los órdenes pierden su rígida normativa y se conciben con una mayor libertad. Los fustes se estiran, las bases se decoran y complican, los entablamentos se afinan. El orden corintio se emplea con mayor frecuencia, al igual que el jónico. El dórico sufre un retroceso por su frugalidad.
3) El edificio pierde autonomía, porque se produce un cuidado equilibrio entre arquitectura y escultura y se valora mucho la integración de la arquitectura en el panorama urbano.
4) Se utilizan elementos extraños a la cultura griega procedentes sobre todo de Oriente.

Una de las grandes obras de este momento es el templo de Apolo en Didima, de planta rectangular con doble columnata de orden jónico, sin techo, y con el pequeño templete del dios en el centro. También destaca el templo de Zeus Olímpico en Atenas (174-131 d. C.). El altar de Zeus y Atenea en Pérgamo fue iniciado hacia 181 a. C., por Eumenes II. Consiste en un pórtico jónico con dos lados salientes, todo él sobre un podio alto decorado en altorrelieve con la Gigantomaquia. El muro interior de la pared trasera del pórtico tenía un friso de menores proporciones con la historia de Telefos y la fundación de Pérgamo. El altar propiamente dicho se encontraba en el interior de esta estructura de tres lados.

Comentarios de obras de arte



Partenón

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Los principios de la época clásica se ubican en torno a los años 480-450 a. C. En 480 a. C. se produce la invasión de Grecia por parte de Jerjes, comenzando la Segunda Guerra Médica. Es el tiempo de la afirmación de Atenas a través de la democracia. El período clásico abarca entre 450-323 a. C. Se inaugura con el Partenón de Atenas (447-438 a. C.). Este templo es expresión de la política de prestigio que Pericles propugnaba y de su remodelación de la Acrópolis ateniense. Las obras fueron realizadas bajo la dirección de Fidias (que en este momento dirigía todas las obras de la Acrópolis), siendo los arquitectos Ictinos y Calícrates. Es el recinto de la diosa principal de la ciudad: Atenea Parthenos. El edificio es de mármol del Pentélico. Templo dórico octástilo (8x17 columnas), períptero y anfipróstilo. Posee seis columnas delante de cada una de sus puertas. La cella albergaba la escultura crisoelefantina de la Atenea Parthenos de Fidias, flanqueada y respaldada por una columnata dórica, sobre cuyos capiteles corría un arquitrabe y sobre éste descansaba otra columnata, dórica también, que sostenía las vigas de la techumbre. El opistodomos tenía su techo apoyado sobre cuatro columnas probablemente jónicas. El orden dórico alcanza la cumbre de su perfección: el equino posee un perfil tenso y al mismo tiempo una curva continua, mismo tamaño de equino y ábaco. El templo posee un conjunto de modificaciones ópticas con el fin de reforzar la sensación de armonía y proporción: abombamiento convexo del estilóbato; además, las columnas son más anchas y están más próximas hacia las esquinas, separándose y afinándose a medida que se acercan al centro de la fachada; todas las metopas tienen distinta anchura y prácticamente no existe ningún ángulo recto. Pero la impresión general de la obra es del más perfecto clasicismo. Estaba decorado con relieves creados por Fidias y dedicados a la diose Atenea, representándose en ellos el nacimiento de Atenea y la disputa entre la diosa y Posidón por el patronazgo de la ciudad de Atenas, la procesión de las Panateneas en el muro de la naos y conflictos mitológicos en las metopas que simbolizaban la lucha entre el orden (griegos) y el caos (persas): Gigantomaquia, Amazonomaquia, lapitas y centauros y escenas de la Guerra de Troya.





Erecteión


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El Erecteion es un templo ubicado en la ladera septentrional de la Acrópolis. Sustituye a una serie de templos destruídos durante la guerra, por lo que estaba vinculado a una serie de espacios sagrados que determinarán su planta irregular: las huellas de la disputa entre Atenea y Posidón (el olivo y la brecha abierta en la roca por el tridente); tumba de Cécrope, Erecteo y Bootes, reyes míticos de Atenas; el antiguo templo de Atenea Polias; la grieta en que el dios niño Erictonio, en forma de serpiente, custodiaba la Acrópolis; un santuario de Pándroso, una de las hijas de Cécrope y madre de Erictonio; y otros santuarios. El templo se inició hacia 421 a. C., pero tras una pausa, se construyó entre 407-404 a. C. El nuevo templo posee grandes desigualdades e irregularidades en el terreno debido a las tradiciones religiosas que estaban vinculadas a aquel lugar. El arquitecto decidió cobijar todos los cultos heredados en una estructura compleja y misteriosa. Los varios recintos en que el templo se divide, se encuentran en niveles distintos. El conjunto se nos presenta como un rectángulo orientado de Este a Oeste, con una sección occidental, que a su vez comprende tres recintos: una estancia rectangular (Posidón-Erecteo), con un pórtico jónico hexástilo (con cuatro columnas delante y dos detrás) en cada uno de sus extremos norte (a menor altura que el resto del edificio) y sur, y dos cámaras interiores (santuarios de Bootes y Hefesto), que en su tiempo estaban separadas por un muro bajo que no alcanzaba la altura del techo. A continuación y a la misma altura, se encuentra una cella para Atenea Polias y para la palmera de bronce de Calímaco, precedida por un pórtico hexástilo jónico. En el pavimento, el arquitecto hubo de respetar la hendidura producida por el tridente de Posidón, y para ello construyó una especie de brocal de pozo a su alrededor, y en la techumbre abrió un boquete cuadrangular, de modo que la huella sagrada continuó a cielo descubierto, conforme a las exigencias de los guardianes de la Acrópolis. El patio occidental albergaba el santuario de Pándroso, el olivo de Atenea y la tumba de Cécrope. En el lado sur del edificio se levanta el gracioso Pórtico de las Cariátides, cuatro en primera fila y dos a espaldas de las de los extremos, repitiendo así la disposición de las columnas en el pórtico norte. El estilo de las cariátides (korai, doncellas) es similar al conjunto de esculturas del Partenón. En el lado occidental, las desigualdades del terreno impedían construír un pórtico que rimase con el oriental. La diferencia de nivel se salvó levantando un muro y sobre éste se colocaron cuatro columnas adosadas a una pared en su parte baja y exentas en su parte superior, quedando el conjunto enmarcado por las pilastras en que remataban los dos grandes muros laterales. Por tanto, la irregularidad de la planta se compensa extremando la belleza de los elementos constructivos para componer un conjunto que llama la atención por su riqueza, variedad y primorosos detalles, advirtiéndose en ello la flexibilidad del jónico, que admite distintas soluciones, cánones y medidas.

Templo griego: tipos de planta

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El templo es la tipología arquitectónica griega por excelencia. Los orígenes tipológicos del templo griego se encuentran en el megaron (sala central columnada) de la casa micénica, una sala rectangular precedida por un pórtico de columnas. Los templos más antiguos apenas se diferencian de las habitaciones de los hombres. Paso a paso, el templo se fue embelleciendo hasta alcanzar formas monumentales. Asimismo, los griegos asimilaron de Oriente el importante papel que estos pueblos concedían en sus edificios a la columna, con sus repertorios decorativos incluidos. El templo se convierte en el alma de la ciudad. El templo es la casa de un dios o, más exactamente, la casa de la estatua de un dios, donde los fieles nunca se reúnen en asamblea. Todo el ceremonial religioso se desarrolla fuera del templo.Tras una serie de experimentos primitivos, se obtuvo la planta definitiva del templo, que se mantendría grosso modo constante durante todo el arte griego. El núcleo o elemento principal del templo lo forma una sala rectangular (cella o naos) que cobija la estatua del dios a quien el recinto está dedicado. Delante de la puerta de este recinto suele haber un pórtico (pronaos) con paredes laterales rematadas por dos pilastras (antae), una a cada lado del umbral. Cuando entre ellas existen columnas puede hablarse de “columnas in antis” o de “templo in antis”. Para rimar con el pronaos se construye en el extremo opuesto de la cella un pórtico (opistodomos), incomunicado con el templo. Los templos monumentales poseen además, pórticos de columnas, que unas veces lo rodean por los cuatro costados (templo períptero), y otras veces se reducen a la fachada principal (próstilo) o a la principal y a la del opistodomos (anfipróstilo). También existen templos pseudoperípteros, que presentan una organización similar al períptero, pero donde en lugar de columnas en sus fachadas laterales, presenta semicolumnas empotradas en el muro de la nave. E incluso templos dípteros, que son aquellos rodeados por una doble fila de columnas. Las columnas ubicadas frente al pronaos y al opistodomos se denominan peristilo, mientras que las que se ubican en los laterales del templo se llaman pteron. El pasillo existente entre el muro del templo y el pteron se denomina pteroma. Atendiendo al número de columnas de su frontispicio, el templo puede ser dístilo (dos columnas), tetrástilo (cuatro), hexástilo (seis), octástilo (ocho) y así sucesivamente. El templo se levanta sobre unas gradas denominadas estereóbato, y el nivel sobre el que se levantan las columnas se denomina estilóbato.

Esquema de órdenes griegos


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La utilización y ordenación de los elementos del templo conforme a unas reglas preestablecidas se denomina orden, que está compuesto de tres elementos fundamentales: pedestal, columna y entablamento. Toda la arquitectura griega pertenece por ende, a la categoría de arquitectura arquitrabada, que ignora el arco y la bóveda. Sobre una base de piedra formada por sillares irregulares o más o menos cuadrangulares (estereóbato), se colocaba un escalón superior (estilóbato) a partir del cual arrancaba la columna. Existen tres órdenes principales en la arquitectura griega:
-Orden dórico. Nació a mediados del s. VII a. C. La columna carece de basa, por lo cual el fuste arranca directamente del estilóbato. Veinte o dieciséis estrías verticales unidas en arista viva surcan el cuerpo del fuste. El diámetro del fuste mengua desde el estilóbato al capitel, pero esta disminución no se verifica de un modo regular, sino que el tronco de la columna se hincha ligeramente en su centro, produciendo el llamado éntasis. Antes de tocar el capitel, tres surcos horizontales llamados collarino, señalan el tránsito al nuevo elemento. El capitel consta, además de collarino, de un núcleo principal en forma de plato macizo llamado equino, y de un prisma cuadrangular denominado ábaco que remata la columna. Sobre el ábaco, descansan los tres miembros horizontales del entablamento: arquitrabe, friso y cornisa. El arquitrabe es una gran viga de piedra acostada sobre las columnas y no posee adorno alguno. Sobre él cabalga el friso, que es una segunda viga en cuyo exterior alternan triglifos (rectángulos divididos en tres listeles verticales por dos surcos y medios surcos) y metopas (losas aproximadamente cuadradas, sin decorar o con decoración esculpida y pintada). Al pie de cada triglifo se encuentra una varilla de piedra (régula) con seis gotas. La cornisa consta de dos miembros: un alero ancho adornado en su cara inferior con tabletas de piedra cubiertas de hileras de gotas. En los lados menores del edificio existe, además de la horizontal, una cornisa ascendente que sigue la línea de doble vertiente del tejado y limita por lo alto el gran triángulo del frontón. El frontón es el remate triangular de la fachada de un edificio, en cuyo interior se aloja el tímpano. Las esquinas y el vértice del edificio se coronan con unas figuras decorativas de bulto redondo denominadas acróteras.
-Orden jónico. Nació en el s. VII a. C. en Jonia, en las riberas de Asia, como una construcción helénica revestida de formas orientales, en sus capiteles sobre todo. La planta del edificio y su pedestal no se diferencian fundamentalmente de los del orden dórico, pero la columna jónica posee un elemento que el orden dórico había desechado en sus comienzos: la basa. La basa se compone de un plinto, tres pares de molduras cóncavas (escocias), y en lo más alto, una gruesa moldura convexa (toro) con acanaladuras horizontales. El fuste recibe veinticuatro acanaladuras verticales, separadas por superficies lisas o en arista muerta. El capitel posee un equino cubierto de ovas, una voluta (que es como una almohadilla con los extremos enroscados en espiral) y un ábaco decorado con hojas. El ábaco es de un tamaño más reducido que el del orden jónico. El arquitrabe jónico se divide en tres bandas horizontales, cada una de las cuales rebasa un poco las medidas de la inmediata inferior. El friso, cuando existe, es una zona lisa y continua, buen campo para los relieves decorativos.
-Orden corintio. Nace en Corinto y es el producto de la evolución iniciada en la Grecia clásica, a partir de un capitel de hojas de acanto en juego con el orden jónico. Este orden es prácticamente sólo el capitel pues, salvo éste, el orden sigue las normas del jónico.

Vocabulario


En esta unidad hemos trabajado los siguientes conceptos artísticos:
ARQUITRABE O DINTEL
CARIÁTIDE
COLUMNA: CAPITEL, FUSTE, BASA
ENTABLAMENTO
FRISO
FRONTÓN
PLANTA
SILLAR